domingo, 30 de enero de 2011

Epitafio de gladiador

La pieza del mes de enero en el Museo de Cádiz, ha sido la lápida epigrafiada del gladiador Germano, comentada por mi buen amigo Eduardo del Pino, profesor titular de Filología Latina de la Universidad de Cádiz.

En la conferencia, perfectamente estructurada, nos habló sobre su hallazgo, traducción y datación, y la importancia del mundo de los gladiadores en todo el imperio romano y evidentemente también en la Gades romana.

La lápida, datada en el siglo I d.C., fue hallada en 1932 por Pelayo Quintero Atauri, en las excavaciones que se practicaban en la zona de extramuros, cerca de la Fábrica Nacional de Torpedos, lugar por donde se extiende la antigua necrópolis gaditana. Se hallaron cuatro epitafios más en el yacimiento que descubrió un hipogeo fenicio sobre el cual se levantó un columbario romano.

La inscripción esta grabada sobre una placa de mármol blanco, de la que se conserva solo dos fragmentos de la parte superior. La completaban otros cuatro trozos que se han perdido, pero se conserva una fotografía de la pieza completa hecha en 1960.

La transcripción es la siguiente:

GERMANVS

SAMNIS IVL(ianus) XIIII

(nati)ONE GRAECA

ANNO(rum) XXX H(ic) S(itus) E(st)

Traducción:

Aquí yace

el Samnita Germano

de la escuela Juliana

que venció 14 veces

griego de nacimiento

muerto a los 30 años.

Esas breves líneas esconden una gran cantidad de datos que, conociéndolos, hacen que podamos comprender y apreciar este epitafio en toda su amplitud. Y esa fue la labor de Eduardo que, cumpliendo a la perfección con ese cometido, nos dio detalladas y amenas explicaciones que muy resumidamente expongo a continuación.

Samnita es un tipo de gladiador que tenía unas características propias en su atuendo de lucha; casco con visera, espada, escudo grande y protección en la pierna izquierda.

Juliano, por pertenecer a la escuela llamada Iuliana de gladiadores, que Julio César fundó en Capua, donde se preparaban a los luchadores que irían a combatir por los distintos anfiteatros.

Germano, no era su origen ni su verdadero nombre. Posiblemente se le pusiera como atractivo por las características luchadoras de esos pueblos que en el año 9 d.C. inflingieron una severa derrota a las legiones romanas de Publio Quintilio Varo en Germania.

En la Hispania romana la mayor concentración de espacios públicos donde se producirían combates de gladiadores se daba en la Bética. Dentro de las ciudades de primera categoría para estos espectáculos se encontraba Cádiz, con su anfiteatro, localizado según los dibujos de Wyngaerde en el siglo XVI y otros autores, en la zona comprendida entre las Puertas de Tierra y el barrio de Santa María. En aquella época todavía quedaban restos plasmados en el desnivel del terreno que fue utilizado como huerta, siendo conocida por la Huerta del Hoyo.

A pesar de las excavaciones arqueológicas que se han ido practicando por las zonas adyacentes, no se han localizado todavía sus restos. De todas formas habría sido casi totalmente desmontado para la utilización de sus piedras en otras construcciones durante la Edad Media.

Lo que sí parece evidente es que la nueva ciudad romana de Gades, edificada por Balbo, que contaba con un gran teatro –actualmente en excavación y uno de los más grandes del imperio- contaría también con un anfiteatro de similar categoría en el que se ofrecerían luchas de gladiadores y que nuestro personaje, Germano, lucharía en él. A su muerte se le grabó este epitafio.

Es imposible reflejar en este espacio la cantidad de interesantísimos datos que Eduardo fue desvelando; los distintos tipos de gladiadores que existían, el negocio tan fabuloso que generaban, las ganancias que llegaban a obtener tras los combates, las distintas escuelas...Pero no quiero dejar en el tintero algo que nos gustó especialmente por el trasfondo tan humano que encierra. Ya en el transcurso de su charla, Eduardo nos comentó que no era incompatible ser gladiador con la familia, de hecho casi la mitad de los epitafios estaban costeados por la mujer del gladiador o familiares. Un detalle conmovedor de esta lápida es que, posteriormente, algún allegado o familiar, grabó con un punzón las letras de la tercera línea -que son mucho más pequeñas que el resto y su grabado menos profundo-, que indican su verdadera nacionalidad, con la intención de que se conociera y no se perdiera el verdadero origen de este luchador; de nación griega. Y lo consiguió.

viernes, 21 de enero de 2011

Casa Fragela (y III)

No quería olvidarme de otras pinturas que me llamaron mucho la atención y con ellas completar un poco más estas entradas que he dedicado a la Casa Fragela. Aún así me dejo otras muchas, como por ejemplo la serie sobre la vida de Cristo, obras barrocas pintadas sobre cobre.
En esta tercera entrega aparecen las otras dos pinturas que se encuentran en el retablo de la capilla; en el ático la que representa a El Salvador, y en el centro del retablo y sobre el sagrario, la que, según su iconografía, se puede identificar como la Virgen del Pópulo.
También en la capilla, quiero resaltar el curioso Vía Crucis que tiene en su parte inferior una pequeña pintura alusiva a la estación. En la fotografía aparece el correspondiente a la decimotercera estación, perfectamente descrito en la escena: Desclavan a Jesús y lo entregan a su Madre.
Y por último, en las escaleras, se encuentran unos grandes lienzos, de los que he destacado el que representa la escena de la mujer que lava los pies de Jesús en casa de Simón, el fariseo.

domingo, 9 de enero de 2011

Casa Fragela (II)

Es conocida la vocación asistencial con que se creó la conocida como Casa Fragela a mediados del siglo XVIII, y que toma el nombre del comerciante que dispuso su dinero para tal fin. Afortunadamente el edificio nos ha llegado -y más aún con la última restauración- en perfecto estado y cumpliendo su fin primigenio.

Es un edificio muy importante para estudiar la arquitectura civil del Cádiz del setecientos, pero me voy a centrar en las obras de arte que se guardan en él. Principalmente se localizan en la capilla, pero tanto en el corredor donde está situada, como en las escaleras y en otras dependencias, podemos observar parte del legado artístico -en su mayoría pinturas- que conserva.
Es de destacar la reseña de estas pinturas que hizo Enrique Romero de Torres en su obra Catálogo monumental de España. Provincia de Cádiz. Me servirá para ir ilustrándola con algunas fotografías:
“Sobre la puerta de la capilla está el retrato del fundador (1), que murió a la edad avanzada de los cien años, y en el interior un pequeño altar barroco con pinturas de gusto italiano (2). Entre varios cuadros que decoran las paredes, destácanse un precioso San Jerónimo, de tamaño pequeño y escuela sevillana, y una curiosa tabla con marcadas reminiscencias bizantinas, que parece de procedencia oriental (3). Hay otro cuadro con “La Virgen de la faja”, atribuido a Carlos Maratta (4).”
Virgen de la faja
P.D. Quiero agradecer encarecidamente a la Fundación Fragela el trabajo que ha realizado en estos años, en particular a Fray José Luis Salido y a todo el personal que trabaja en Alvernia y en la Casa Fragela. Al Director de la Casa Fragela, Pablo Otero Gallardo, su colaboración al facilitarme el acceso a la capilla, y no quiero olvidarme de la gran paciencia y amabilidad de Isabel, quien me acompañó para realizar las fotografías.


(1) Actualmente este retrato no se encuentra en dicho lugar. Seguramente esté a la espera de colocarlo en algún lugar de la Casa que, dignamente, recuerde la figura de Juan Clat Fragela, su principal benefactor.
(2) El retablo que podemos ver en la actualidad es neoclásico, de madera imitando mármol, y en él se encuentran algunas de las mejores pinturas de la Casa. En concreto la de San Juan Bautista y la de San Pablo (que ilustran esta entrada), además de su calidad ya que parecen ser obras de Carlo Maratta, tienen su razón de ser porque son los originarios titulares de la institución. Fue creada como Casa de Piedad de San Juan y San Pablo.
(3) Esta tabla bizantina del siglo XVI, obra de Michael Damasceno “San Juan evangelista dicta a Prójoros el evangelio en la isla de Patmos” la podemos ver en el Museo Catedralicio, depósito de la Fundación Fragela.
(4) Carlo Maratta (1625-1713) Pintor y grabador italiano. Gozó de una gran reputación en Roma, trabajando para el Vaticano, y en su abundante producción destaca la decoración de iglesias y palacios.

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