jueves, 23 de junio de 2011

Arcángel San Miguel

Por toda la céntrica calle San Miguel hay casas que merecen contemplarse con detenimiento pero quizás la que más llama la atención es la número 16, que tiene una hornacina con la escultura en mármol del Arcángel que da nombre a la calle.

Esta casa es de estilo barroco y una de las pocas que ha mantenido su aspecto salvándose de reformas posteriores. El que tenga la hornacina en la esquina del edificio nos permite una mejor contemplación de la imagen, tanto frontal como lateralmente.El Arcángel está representado en su lucha contra el demonio, con la espada y un escudo donde aparece JHS, en referencia a Jesucristo, y abajo Q.S.D., iniciales de la expresión latina Quis sicut Deus -Quién como Dios-.

Este lema, que suele acompañar las representaciones del Arcángel, es la traducción de Miguel, nombre de origen hebreo.

Con suerte, admirando esta escultura quizás podamos evitar fijarnos en el espantoso edificio que, sobre uno de los yacimientos arqueológicos de época fenicia más importantes de Cádiz y rompiendo totalmente con la estética del casco antiguo gaditano, se ha levantado enfrente. Para mí, incomprensible.

domingo, 12 de junio de 2011

Vía Crucis del Hospital de Mujeres

Se encuentra colocado en torno al patio principal del antiguo Hospital de Mujeres de Nuestra Señora del Carmen, actual edificio del Obispado. Si nos fijamos en su disposición, observamos que no se encuentra ordenado correlativamente, siendo la razón que la distancia que hay que recorrer para ir de una estación a la siguiente, coincida con la existente en la Vía Dolorosa de Jerusalén.

No hay que olvidar que este hospital para mujeres pobres y enfermas contaba con asistencia médica y espiritual, una encantadora iglesia donde las residentes podían asistir a misa y un precioso y saludable patio donde se encuentra el Vía Crucis. Para las enfermas que no podían bajar, existe otro Vía Crucis de estilo similar pero más pequeño en la planta superior. Según nos contaba en una visita el Doctor en Historia del Arte Lorenzo Alonso de la Sierra, la puerta grande del patio -que da a la iglesia- se abría, y el templete que existía en el templo, donde se encontraba la Virgen del Carmen, giraba hacia el patio, convirtiéndolo en iglesia y adecuándolo para el rezo del Vía Crucis. Aquel templete ya no existe y la puerta fue inhabilitada al colocar un retablo neoclásico como altar mayor.

En la fotografía he traído como ejemplo el correspondiente a la décima estación: Jesús despojado de sus vestiduras. En un entorno agreste con dibujos de algunas plantas, se encuentra la imagen de Jesús siendo despojado de sus vestiduras por unos soldados cuyos atuendos y cascos presentan el típico anacronismo que los viste con uniformes militares similares a los existentes en el siglo XVI. Este detalle es muy habitual en otras obras del dieciocho, como en el grabado que traigo de muestra -procedente de una colección particular- en donde se puede comprobar cómo, en los soldados, estaba generalizada esta forma de vestimenta.


Todas las piezas tienen una composición idéntica, en la que se puede diferenciar la parte central con la escena y en su parte superior un medio punto con el escudo del Carmen sostenido por ángeles, debido a la advocación carmelitana a la que fue consagrado el antiguo Hospital. Una cruz corona el panel y en la parte inferior un medallón sostenido por ángeles indica el número de la estación.

Están hechos en terracota vidriada y pintada, con una amplia gama cromática -predominando los azules y dorados-, propia de los talleres sevillanos de mediados del siglo XVIII. En este siglo se extiende la producción de azulejos con imágenes de santos para adornar las fachadas de edificios religiosos y la creación de paneles de azulejos para componer Vía Crucis, pero son muy pocos los conjuntos de azulejos firmados, por lo que es difícil conocer la autoría de los mismos. Sí se conoce la obra de un pintor de azulejos, José de las Casas, que firmó en 1755 un zócalo existente en la iglesia parroquial de la O en Rota y al que se le atribuye este Vía Crucis de Cádiz, fechado en 1749.
Entrando en el patio, a la izquierda, bajo una de las estaciones, una lápida de mármol indica la fecha de colocación del Vía Crucis y la siguiente leyenda que nos pide por el anónimo donante ya que, gracias a él, podemos contar en Cádiz con este magnífico conjunto de azulejería: Se pide un padrenuestro y un Ave María aplicada por el alma que costeó esta Vía Crucis que se colocó en el año de 1749.
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Bibliografía:El Hospital de Mujeres de Cádiz. Editado por la Caja San Fernando de Sevilla y Jerez 
Página web: Retablo cerámico
Página web: El azulejo de Sevilla hasta 1800

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