miércoles, 31 de agosto de 2011

Portada barroca

La calle Ancha es, desde el siglo XVIII, la principal de Cádiz. Su situación y su configuración urbana, de finales del siglo XVII y principios del XVIII, en la zona de expansión de la ciudad y con un buen trazado de calles, fue la preferida por la burguesía comerciante. En ella nos podemos encontrar gran número de casas barrocas, neoclásicas o isabelinas que dan testimonio de la importancia de esta arteria de la ciudad.

En concreto traigo este detalle de la portada de la casa número 29, del siglo XVIII, atribuida a Cayetano de Acosta, realizada en mármol con diseño local y gran calidad en la talla de los elementos decorativos (1) Este escultor que tiene otras obras repartidas por toda la ciudad, es muy importante ya que introdujo en España, a través de Cádiz, el tipo de decoración conocido como rocalla.

Esta portada de casa burguesa tiene un vano muy alto y cuenta con un baquetón que envuelve la ventana. Desde la segunda mitad del siglo XVII, se configura la tipología de las casas gaditanas; almacén en la planta baja, oficinas en la entreplanta, piso principal y servicio. Esta casa, que tendría esta disposición, ha sido muy reformada desde finales del siglo XIX, siendo la reforma que más alteró su fisonomía tanto exterior como interior la que se efectuó en la segunda mitad del siglo XX para la ubicación de una entidad bancaria. Milagrosamente, ha sobrevivido a todos estos avatares la portada, que nos sigue hablando del pasado del edificio.

Lo que más llama la atención quizás es la zona del escudo, que está sin labrar –sin fijar las armas- cuyo motivo fuera que estuviera esperando la certificación de éstas o, lo más probable, que no le perteneciera llevarlas, pero el comerciante burgués quiere imitar a la nobleza instalando en su portada un elegante escudo con diversos elementos de la heráldica; su yelmo con lambrequines y dos niños como tenantes.

Actualmente es la sede de la Escuela Universitaria de Enfermería “Salus Infirmorum” adscrita a la Universidad de Cádiz. En esta última reforma, la planta baja, cuyos muros habían desaparecido sustituidos por unas cristaleras para la anterior entidad bancaria, ha vuelto ha contar con unos paramentos de piedra y ha recuperado la antigua técnica de rellenar con chinos las uniones de los bloques de piedra ostionera.

No hay que olvidar la relevancia de las excavaciones que se realizaron hace unos años con motivo de las obras para el actual uso del edificio. Fueron importantísimas para la arqueología de Cádiz y para la historia de la ciudad, ya que depararon una gran profusión de material cerámico arcaico, lo que corrobora las huellas más antiguas de la presencia fenicia en Gadir (2) Permitió documentar además una estratigrafía que abarca diferentes etapas de nuestra historia; desde el uso de la zona en los siglos I y II d.C. que descansaba sobre otro romano pero de época republicana. Continúan los estratos con una zona arenosa con materiales de los siglos III- II a.C. principalmente cerámicos. Bajo la duna se ubica el estrato fenicio arcaico, con restos de posibles pavimentos de arcilla apisonados y sillarejos de piedra ostionera de posibles estructuras murarias (3)
La inexistencia de enterramientos ha supuesto una confirmación más de las teorías que ubican en este sector de la parte más alta del casco antiguo al primitivo núcleo de población fenicio, la Gadir de las fuentes antiguas (4)
Así esta magnífica portada ha quedado como una entrada al presente y al pasado de la ciudad.
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(1) Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Cádiz. El siglo XVIII en Cádiz. Tradición y cambio en su arquitectura. Cádiz 1999

(2) Revista Atlántica-Mediterránea de Prehistoria y Arqueología Social, 10, 2008 La incidencia antrópica del poblamiento fenicio-púnico desde Cádiz a Sancti Petri. Pág 240

(3) Ibídem pág 241

(4) Ibídem

martes, 2 de agosto de 2011

Cabeza de San Juan Bautista

Al hilo de lo que comentaba en la anterior entrada sobre el Niño Jesús de la Santa Cueva, esta cabeza de San Juan Bautista atribuida a Torcuato Ruiz del Peral (1) -escultor granadino del siglo XVIII- realizada en terracota policromada, también estuvo expuesta en la Santa Cueva, donde el fundador -el Padre Sáenz de Santa María- la colocó en el otro altar y curiosamente también siguió el mismo camino que la talla del Niño; en este caso el dramatismo de la obra inspiraba la curiosidad de los fieles que se acercaban a contemplar ese realista rostro.

El Marqués de Valde-Iñigo, siempre velando por evitar las distracciones de los fieles y procurando mantener un ambiente de recogimiento propicio para la penitencia -no olvidemos que era muy solicitado como confesor y para confesarse con él se formaban largas colas que llegaban hasta la calle e incluso daban la vuelta a la esquina-, también retiró esta cabeza que regaló a los Padres Filipenses (2)
Actualmente la podemos contemplar en la iglesia de San Felipe Neri, donde se encuentra bajo el altorrelieve de la Adoración de los Magos, obra de José Montes de Oca.
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(1) Para saber más sobre este escultor, recomiendo un blog -y en concreto su entrada titulada “Ruiz del Peral in memoriam”-, donde su autora, de Granada también, nos ofrece amplios datos de su vida y obra, aderezados con sus amenas e interesantes experiencias personales fruto de su trabajo de investigación.
(2) Moreno Criado, Ricardo. La Santa Cueva y sus Goyas. Pág. 45-46

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