domingo, 25 de septiembre de 2011

Placa del V Centenario

Hoy se cumplen 518 años de la partida de Cristóbal Colón desde Cádiz, camino de su segundo viaje al Nuevo Mundo recién descubierto.
Esta placa, que se encuentra en la fachada de la iglesia de San Juan de Dios, fue colocada en 1993 por la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras, para conmemorar el quinto centenario de la salida de Cádiz el 25 de septiembre de 1493.

Presenta en su parte superior la reproducción de la vista más antigua que se conoce de Cádiz, sacada de un dibujo –en tinta sepia sobre papel- fechado en 1513 y encontrado en el Archivo General de Simancas (1). En él se representa el Cádiz que conoció Cristóbal Colon, Cádiz que en aquella época ocupaba lo que hoy conocemos como barrio de El Pópulo, aunque en el dibujo de la placa, los barcos que se encuentran en la bahía en el documento original, han sido sustituidos por una recreación de la flota de la expedición colombina.

En la parte inferior de la placa, el escudo de la Real Academia Hispanoamericana que, entre laureles y rematado con la corona real, representa gráficamente el lema que tiene alrededor del dibujo; SCIENTIA MUNDI LUX.

Documento 1513

No solo estuvo Colón en nuestra ciudad en aquella fecha. El 11 de mayo de 1496, regresó de este segundo viaje a Cádiz donde desembarcó y estuvo algún tiempo. Del tercer viaje regresó a Cádiz el 20 de noviembre de 1500, encadenado junto con sus hermanos. El 11 de mayo de 1502, en su cuarto viaje, saldría otra vez de Cádiz.

Como se puede ver, esta placa nos puede dar una información sobre una parte muy importante de nuestra historia que se haya algo olvidada, ya que la estancia de Colón en Cádiz apenas se recuerda y no hay ningún otro monumento ni recordatorio de su estancia en la ciudad (2).
Verdaderamente tendría que conocerse y valorarse más esos momentos tan importantes para la historia de la ciudad. Algunos historiadores ya han hecho algo por ello. Como mi buen amigo Juan Antonio Fierro Cubiella que publicó un libro titulado “El Cádiz del siglo XV y Cristóbal Colón”. Anteriormente, Eduardo de Ory, también se ocupó del tema en su libro “Colón, Cádiz y el descubrimiento de América”. Ambos me han servido de consulta y son muy recomendables para el estudio de ese momento histórico.
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(1) Archivo General de Simancas. Cámara de Castilla, Pueblos, M.P. y D., XXV-47
(2) No cuento, porque no están relacionados directamente con este acontecimiento, un relieve del almirante en el monumento al Marqués de Comillas –monumento que por cierto también fue erigido gracias a la iniciativa de la Real Academia Hispanoamericana- y el nombre de Cristóbal Colón que lleva una céntrica calle de Cádiz

sábado, 10 de septiembre de 2011

Alegoría de la Música (Vassallo Parodi)

Paseando por las calles de Cádiz podemos disfrutar de la gran cantidad de detalles artísticos que tenemos por toda la ciudad. Siempre me ha llamado la atención, y es un lujo para el viandante y para el local comercial, los relieves en piedra de la “Alegoría de la Música” que enmarcan un comercio de la calle Novena, obra del escultor gaditano Juan Luis Vassallo Parodi.
Juan Luis Vassallo Parodi nació en Cádiz en 1908 y murió en Madrid en 1986. Hijo del pintor Eduardo Vassallo Dorronzoro y de María de los Dolores Parodi Rosas. Su padre fue profesor de Escuelas de Artes y Oficios y él siguió sus pasos (1) Profesor de la Escuela de Artes y Oficios en Ávila, Jerez, Madrid, Sevilla y de nuevo y definitivamente en Madrid, lo fue también de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y dejó una obra que llena con su sello personal un capítulo de la escultura española del siglo XX (2)
Esta obra, del año 1964, por su concepción tan atemporal y artística y “tallados con planos limpios y sencillos que le dan gran modernidad a la obra” (3), realza el local y revaloriza el comercio que en cada momento se pueda establecer, aunque evidentemente fue pensado y creado para un comercio en concreto. Su origen fue para la tienda de instrumentos musicales Parodi (4), establecimiento de su familia materna, que enriqueció con esta obra alusiva a la dedicación del negocio; la música.

En ella podemos observar cómo los rostros femeninos reflejan el sentimiento que les produce la melodía que tocan en los distintos instrumentos musicales y podemos fijarnos en detalles tan magistrales como las manos que tocan el arpa, cuyos finos y delgados dedos de la mano que está en primer plano contrastan con el ahuecado de la palma de la otra mano -tras las cuerdas de el arpa- dando sensación de profundidad.

Además es admirable la solución al poco espacio del plano frontal, aprovechando las esquinas y adaptando las figuras a la superficie con que cuenta para la talla, ocupando ambos lados del muro.
La obra de Vassallo cuenta con múltiples galardones y en Cádiz, además de la exposición permanente que muestra un gran número de piezas y que debemos a la generosidad de la familia, tenemos obras tan importantes como la Gades, bustos de ilustres personajes gaditanos, y grandes ejemplos de un capítulo muy importante en su obra como es la producción religiosa, destacando la Galeona o la Virgen de los Dolores de la cofradía del Nazareno.
No quisiera dejar pasar otra faceta en la que también fue admirable; su trabajo como restaurador, cuyo impecable trabajo y respeto por la obra siempre debe ser un ejemplo a seguir.
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(1) Para ampliar la biografía y obra del escultor, creo imprescindibles las obras siguientes:

Merino Calvo, J. A. Tradición y contemporaneidad: el escultor Juan Luis Vassallo Parodi, Fundación Municipal de Cultura, Cádiz, 1987.

Juan Luis Vasallo, Gadesarte. 1992
(2) Montañés, Luis. Las huellas imborrables de un escultor. Galería Antiquaria 1995 nº 131 Pág. 48
(3) Catálogo de la exposición permanente en el Centro Cultural Reina Sofia, Cádiz. Excmo. Ayuntamiento de Cádiz. Delegación Municipal de Cultura. Pág. 47
(4) El negocio fue fundado en 1875 y aunque hace ya años que cerró sus puertas, todavía se recuerda en Cádiz aquella tienda en la que varias generaciones de gaditanos compramos la música que estaba de moda en cada momento. Vendía instrumentos musicales, tocadiscos y por supuesto música, que además podías escuchar cómodamente sentado antes de comprar, en unas cabinas insonorizadas que se encontraban cerca de la calle trasera a la de estos relieves, ya que el local se abría a dos calles; José del Toro y Novena.

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