viernes, 25 de noviembre de 2011

San Juan Bautista y San Juan Nepomuceno

En la, para mí, encantadora iglesia de San Juan de Dios, hay un retablo de mármoles genoveses del siglo XVII, del que hablaremos en una próxima entrada, pero que hoy debe aparecer brevemente ya que tiene que ver con el asunto que nos atañe. En las mejores guías de Cádiz se puede leer lo siguiente: "un retablo de mármoles italianos realizado a fines del siglo XVII, en el que se encuentra la imagen de candelero de la Virgen del Carmen y a sus lados las tallas barrocas de San Juan Nepomuceno y San Juan Bautista”

De esta relación, como se puede ver en la fotografía, solo queda la Virgen del Carmen en la hornacina central. Yo no recuerdo haber visto nunca esas imágenes que acompañaban a la Virgen, situadas en las hornacinas laterales. Esos santos fueron retirados del culto -no sé exactamente cuándo, pero hace bastantes años- y fueron sustituidos por las imágenes modernas que podemos contemplar; San Judas Tadeo a la izquierda y Santa Marta a la derecha. Seguramente se quitarían por seguridad, ya que son de pequeño formato y la iglesia estaba siempre muy poco vigilada, guardándose en las dependencias interiores junto con otras piezas artísticas que posee la Hermandad de la Santa Caridad.
El caso es que, después de tantos años desaparecidos, hace unos días al entrar en la iglesia, como hago a menudo, aunque nunca los había visto y no los conocía, me di cuenta enseguida que esas imágenes estaban de nuevo a la vista, aunque colocadas en otro retablo, el presidido por un lienzo de San Nicolás, que tenía dos espacios vacíos.
Se encuentran tal como los sitúo en las fotografías; San Juan Bautista a la izquierda y San Juan Nepomuceno a la derecha. Por la época del retablo y de las tallas, incluso pudiera ser este altar el suyo original.
Sean cuales sean los motivos de su desaparición y de su vuelta al culto, lo importante es que podemos disfrutar de nuevo de estas obras de arte y que la iglesia poco a poco va volviendo a recuperar su esplendor, contando de nuevo con piezas que estaban guardadas y con las restauraciones que se están llevando a cabo en otras.
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Nota : Esta entrada se la dedico especialmente a mi amiga Raquel Sigüenza, de la que estoy aprendiendo mucho sobre arte gracias a su blog y a la que deseo muchos éxitos en sus investigaciones, en especial la que está dedicando a uno de los santos que aquí han aparecido; San Juan Nepomuceno.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Hornacina de la casa Pazos de Miranda

Se encuentra en una de las esquinas del edificio que Miguel de Olivares y Guerrero levantara en 1795 para Don Fernando Pazos de Miranda. Esta hornacina es muy interesante para el estudio de la obra del arquitecto ubriqueño porque, siendo discípulo de Torcuato Cayón al que sucedió en las obras de la Catedral, es el único trabajo conocido de este autor relacionado con la retablística (1) en una etapa de enorme apogeo y difusión del retablo neoclásico en Cádiz, con numerosos ejemplos realizados por otros autores.
En la hornacina repite la composición de la portada de la casa, con vano de medio punto flanqueado por pilastras, pero en este caso con mayor ornamentación, siendo las pilastras acanaladas y rematadas con capitel corintio. En la parte inferior, la base de la hornacina descansa sobre ménsulas con decoración de hojarasca, ménsulas que recuerdan las empleadas como capiteles de las pilastras que flanquean la puerta principal de la iglesia de San Agustín. El frontón se remata con el escudo coronado de Castilla y León.
Con este edificio, que comparte la estética neoclásica de la fachada del Ayuntamiento, se quería dar un aspecto de conjunto homogéneo a la plaza de San Juan de Dios (2)
Se incluye en el modelo de casas plurifamiliares neoclásicas por pisos. A causa de la escasez de espacio, el crecimiento de la ciudad es en vertical y con esta nueva concepción del edificio se pierde la clásica diferenciación de las plantas por usos (3)
Esta hornacina, cuya función principal es la ornamental, le imprime a un edificio de carácter neoclásico unas reminiscencias barrocas que nos recuerdan otros casos de caserones dieciochescos que contienen este motivo arquitectónico en la esquina de su fachada.
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(1) Alonso de la Sierra Fernández, Lorenzo. El retablo neoclásico en Cádiz. Excma. Diputación provincial de Cádiz. Pág. 34-35
(2) Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Cádiz. El siglo XVIII en Cádiz. Tradición y cambio en su arquitectura. Pág. 19
(3) Jiménez Mata, J. Julio de Molina, J. Guía de Arquitectura de Cádiz. Pág. 53

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