martes, 25 de diciembre de 2012

Bicentenario

Ya que se está terminando 2012 y las celebraciones del bicentenario de la Constitución de Cádiz, hago mi particular resumen de este año y siempre dentro del campo del arte. Para mí, este año ha tenido dos logros que no se hubieran podido conseguir sin esta fecha emblemática:

El primero es la restauración integral que ha tenido el Oratorio de San Felipe Neri, sede de las Cortes Generales que elaboraron la Constitución de 1812 y lugar donde se han celebrado gran parte de los actos institucionales. Lo completo y concienzudo de los trabajos solo se explica por ser este edificio el epicentro de la celebración. En el edificio anexo se ha creado el Centro de Interpretación de la Constitución de 1812, destacando el video mapping relativo a la efemérides que proyecta en la iglesia utilizando la cúpula como pantalla. De uno de esos momentos es la fotografía que expongo a continuación.

El segundo logro fue haber podido ver en nuestra ciudad, gracias a la exposición titulada “En-clave de historia”, algunas piezas que son muy importantes para la historia de Cádiz y que se encuentran habitualmente en Madrid y Valladolid. De esta forma volvieron -por algunos días- a su lugar de origen, el llamado “Sacerdote de Cádiz”, un dibujo del Cádiz de 1513 y por último el manuscrito original de la Constitución de 1812 firmada por todos los diputados.

El Sacerdote de Cádiz es una pieza fenicia (siglo VIII- VII a.C.) de bronce con máscara de oro. Fue encontrado en la calle Ancha de Cádiz en 1928, al excavar el terreno donde se levanta el edificio de la Telefónica.

Fue trasladado al Museo Arqueológico Nacional en Madrid y desde entonces allí se expone. Parece representar una divinidad con influencias egiptizantes.

El dibujo de 1513 es la vista más antigua de Cádiz que se conoce. Las murallas que encerraban la ciudad medieval, actualmente acotan el barrio del Pópulo. Presenta una información muy detallada de la muralla, del castillo de la villa y de las iglesias y ermitas. Se conserva en el Archivo General de Simancas, en Valladolid, y la publicó  por primera vez Teodoro Falcón Márquez en 1971.
 La Constitución de 1812 es la otra pieza que vuelve a su lugar de origen y fue uno de los principales atractivos de la exposición. Custodiada en Madrid, en el Congreso de los Diputados, llegó a Cádiz con unas impresionantes medidas de seguridad. El ejemplar manuscrito, de ciento doce páginas, cuenta con las firmas de todos los diputados que llenan las últimas dieciséis hojas.

martes, 11 de diciembre de 2012

España artística y monumental; Cádiz


Han existido publicaciones cuyo principal objetivo era dar a conocer el encanto de las distintas ciudades españolas. Una de ellas, España artística y monumental, fue editada en Barcelona por M. Seguí. 

Los números sueltos costaban 80 céntimos y la colección completa quedaba encuadernada en dos tomos. No aparece en ellos la fecha, pero según la base de datos del patrimonio bibliográfico de Patrimonio Nacional, son del año 1924.

El dedicado a Cádiz tiene el número 80, cuenta con 12 páginas y pertenecía al segundo tomo. La obra -que se basa fundamentalmente en imágenes- cuenta con las fotografías de Cádiz realizadas por el fotógrafo francés Jean Laurent, siendo todas las vistas de la ciudad que aparecen en el fascículo obras de este autor.

En el interior, en cada página aparece una fotografía y bajo ella unas líneas en las que se daba una reseña del monumento.

Laurent abrió en 1856 un gabinete fotográfico en Madrid. Años después vendió fotografías de su recorrido por distintas provincias españolas. Creó, desde 1878, la sociedad Laurent y Compañía y, aunque personalmente hizo numerosos viajes por España, tuvo varios empleados, ayudantes y fotógrafos comisionados para desplazarse y captar imágenes para sus fondos fotográficos, por lo que es más correcto hablar de Laurent y Cía. ya que no es posible delimitar su obra personal. Concretamente, la fotografía de la Catedral de Cádiz en la que se basa el dibujo de la portada del fascículo está rotulada como de Laurent y Cía., con el número 2059, y pertenece a su catálogo de 1879.

Como curiosidad, quiero destacar dos detalles; el primero es que, en la fecha de la fotografía, la plaza de la Catedral no tenía la amplitud que tiene actualmente, faltando por derribar una manzana de casas, obra que se lleva a cabo en 1885. Obviamente, la estrechez de la plaza impedía una buena fotografía, obligando al fotógrafo a tener que subir a la azotea de una casa colindante para ofrecer una vista lo más completa posible de la Catedral. Y en segundo lugar, me ha llamado la atención que en 1924, fecha de la publicación, todavía contaran con fotografías hechas casi cincuenta años atrás.
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Bibliografía:
Garófano Sánchez, Rafael. Cádiz en la fotografía del siglo XIX. Diario de Cádiz e Ingrasa Editorial. 1994
Garófano Sánchez, Rafael. Imágenes para la Historia. La colección fotográfica más antigua de la provincia de Cádiz. J. Laurent y Cía. 1866-1879. Fundación Provincial de Cultura. Diputación de Cádiz.

martes, 27 de noviembre de 2012

Catedral de Cádiz


San Judas Tadeo (h. 1730)
Escuela genovesa.
Madera tallada, policromada y estofada

Capilla del Corazón de Jesús. Catedral de Cádiz

Exposición “Cádiz, entre Sevilla y Génova” (septiembre-octubre de 2011)

viernes, 16 de noviembre de 2012

Hércules del Palacio de Congresos


La XXII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado que se celebra en Cádiz entre hoy y mañana, tiene su punto de encuentro en el actual Palacio de Congresos. Este edificio fue la Fábrica de Tabacos de la ciudad y su aspecto corresponde a la reforma de 1883, según diseño de Federico Gil de los Reyes, en estilo neomudéjar y con las características de la arquitectura industrial de la época; fachadas de ladrillo visto y en el interior diversas estructuras de hierro. A finales del siglo XX fue rehabilitado para Palacio de Congresos.

La Fábrica de Tabacos se creó en Cádiz en tiempos de Felipe V. Es por ello que remata la puerta principal de la fábrica, en la calle Plocia, este escudo barroco de mármol que se encontraba en sus primeras instalaciones. La inscripción dice:

REINANDO EN ESPAÑA D. FELIPE V
SE ACABO ESTA OBRA. AÑO 1738.

La reforma decimonónica supo buscar un hueco para albergar este elemento tan señalado de su pasado, con una gran significación histórica y artística.

Hércules, fundador mitológico de Cádiz, que aparece en tantos monumentos de la ciudad, suele estar representado como en este caso con la piel del león sobre la cabeza y sosteniendo a cada lado un león. Sin la rígida simetría de las formas heráldicas, Hércules presenta un mayor movimiento que combina con las movidas formas barrocas del escudo, convirtiéndolo en una pieza escultórica de gran interés.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Niño Jesús limosnero

En la iglesia de San Juan de Dios, formando parte del patrimonio de la Santa Caridad, se encuentra este Niño Jesús limosnero, llamado así ya que cumplía la misión de recaudar la limosna necesaria para hacer frente a los gastos que ocasionaba el principal objetivo de la Hermandad; el cuidado de enfermos y el entierro de los pobres.

En la peana de plata está grabada una inscripción cuyos datos nos ayudan a datar las indulgencias que concedieron las autoridades eclesiásticas a los que prestaban esta ayuda económica, ya que figura el obispo de Cádiz, Lorenzo Armengual de la Mota y, según aparece citado, el cardenal de Borja. De esa época no podrá ser otro que el cardenal Carlos de Borja Centellas Ponce de León, que fue capellán mayor de Felipe V.

Como el obispo Armengual tomó posesión en 1717, falleciendo en 1730, y De Borja fue nombrado cardenal en 1720 y murió en 1733,  a falta de encontrar la documentación exacta  -que seguro conservará en sus archivos la Hermandad- podemos comprobar que esos privilegios fueron concedidos entre 1717 y 1733, justo en una época de resurgimiento de la Hermandad de la Santa Caridad, cuyas nuevas reglas fueron redactadas y entraron en vigor en 1714.

La inscripción de la peana dice así:

El Excelentísimo Señor D. Lorenzo
Armengual de la Mota, Obispo de
Cádiz, concedió 40 días de indulgencia a
todos los que me dieren limosna para el sustento
de mis pobres incurables de esta ciudad.
El Eminentísimo Cardenal de Borja concedió
100 días en la misma conformidad
de arriba.

domingo, 28 de octubre de 2012

Museo de Cádiz



San Jerónimo penitente (siglo XVI)
Bernard van Orley.
Óleo sobre tabla.
30 x 22 cm.

Esta obra fue comprada en Madrid, hacia 1925, por D. Luciano Bueno y Sáenz. Su esposa, Dª María Martínez de Pinillos, la donó en su testamento al Museo de Cádiz.
La donación se produjo en 1964. Dos años después, el director del Museo, D. César Pemán y Pemartín, publicó una obra titulada “El legado Martínez de Pinillos” donde comenta ampliamente ésta y otras obras de arte que componían la donación.

Planta primera. Sección de Bellas Artes. Sala I. 
Museo de Cádiz.

viernes, 19 de octubre de 2012

España guiando a la Gloria a Filipinas



Esta pintura (1) que se encuentra depositada en el Ayuntamiento de Cádiz, propiedad del Museo del Prado, está fechada en 1888 y es obra del pintor filipino Juan Luna Novicio (1857-1899)

Es un cuadro de grandes dimensiones, situado en la parte correspondiente a la ampliación del Ayuntamiento en el siglo XIX, concretamente en el frontal de la escalera marmórea de tipo imperial.

En la biografía del pintor aparece, entre sus obras, una serie sobre España y Filipinas que le encargó el Ministerio de Ultramar (2)

Precisamente en los próximos días se subasta (3), en una galería barcelonesa, el primero de los cuadros que pintó sobre este tema. Según los datos que aparecen en la revista, de donde extraigo la foto que coloco a la derecha de estas líneas, es un óleo sobre lienzo, firmado y fechado en 1884 y con unas medidas de 229 x 79 cm.

Existen otros dos, más parecidos entre sí, siendo el de Cádiz el segundo que pintó, cuatro años después, y existiendo otro posterior que se encuentra en el López Memorial Museum de Manila.

No es ajeno a nuestra ciudad el conocimiento del arte filipino. Como importante puerto comercial, la ciudad de Cádiz fue receptora de infinidad de objetos procedentes de aquella tierra, encontrándose todavía en muchas casas antiguas, restos de ese pasado común; abanicos, mantones, pinturas, marfiles...
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(1) Foto del tríptico de la Exposición “España y Filipinas 1898” celebrada en Cádiz, en el Palacio de Congresos y Exposiciones, del 29 de julio al 25 agosto de 1998.

(2) http://www.artehistoria.jcyl.es/artesp/personajes/2595.htm

(3) Revista Subastas Siglo XXI. Nº 142 Octubre 2012. Pág. 14

domingo, 7 de octubre de 2012

Azulejo del Nazareno


Otro detalle que no se puede ver habitualmente. Este azulejo se encuentra en la Casa Arámburu, en la plaza de San Antonio, y como casa particular siempre ha sido imposible, para la mayoría de los gaditanos, poder entrar en ella. Una vez que, desgraciadamente, han desaparecido los miembros de la familia Arámburu que vivían en la casa, en este año se ha podido visitar en dos ocasiones.

Es una casa del siglo XVIII que fue reformada en 1910, por deseo de Micaela Arámburu, encargándose el trabajo al arquitecto Juan Cabrera Latorre. Conserva la portada y frente del balcón principal, abriendo en el segundo piso una arcada de pequeños huecos de medio punto y en la esquina un mirador abierto. Su estilo ecléctico, da una impronta muy particular a esa esquina de la plaza.

En su interior, junto a una escalera que lleva al piso principal, se encuentra un gran panel de azulejos que tiene en su centro esta imagen del Nazareno del convento de Santa María, con su cruz de carey y plata.

Se puede apreciar la firma "J. Recio R 1911". Por los datos encontrados en la fuente consultada (1) debe tratarse de José Recio del Rivero,  pintor ceramista, magnífico dibujante, que llegó a ser maestro de taller de la conocida fábrica sevillana José Mensaque. Es muy probable que estos azulejos provengan de esa prestigiosa fábrica. 
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(1)  http://www.retabloceramico.net

viernes, 28 de septiembre de 2012

Parroquia de San Lorenzo


San Francisco de Asís (h. 1730)
Escuela genovesa. Atribuido a Antón María Maragliano.
Madera tallada, policromada y estofada.

Capilla de la Archicofradía del Pilar. Parroquia de San Lorenzo.

Exposición “Cádiz, entre Sevilla y Génova” (septiembre-octubre de 2011)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Congregación de San Cayetano


El último retablo de la nave de la epístola de la Parroquia del Rosario, está dedicado a San Cayetano. Este santo tuvo su propia congregación en el siglo XVIII.

En la reforma del templo, entre 1783 y 1823, que contemplaba la decoración integra de la iglesia con nuevos retablos en mármoles de colores, dicha congregación no tuvo suficientes recursos para afrontar los gastos del suyo, realizado entre 1790 y 1796, y tuvo que ser financiado -como otros tantos de la iglesia- por la generosidad del Marqués de Valde-Íñigo.

Años antes, en 1774, dicha congregación sí pudo costear un pequeño folleto (1) con los ejercicios piadosos que practicaban en la entonces parroquia auxiliar. Fue impreso por Pedro Gómez de Requena y como solía ser costumbre, siempre que el presupuesto lo permitiera, contiene un grabado, en este caso evidentemente de San Cayetano, obra de Pablo Ganzino. 

Para esta estampa, este grabador se inspira -salvando las diferencias- en los modelos que triunfan en la época, sobre todo de los Klauber, con una estética rococó, pero con un dibujo más simple y menos minuciosidad en los detalles.

En la obra del grabador Pablo Ganzino es de destacar su trabajo en el libro “Tratado instructivo y práctico de maniobras navales, para uso de los caballeros guardias marinas” de Santiago Agustín de Zuloaga, impreso en Cádiz en 1766, en la imprenta de Manuel Espinosa de los Monteros, donde ilustra el texto con diversos asuntos relacionados con la marina.
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(1) Biblioteca Unicaja de Temas Gaditanos Juvencio Maeztu. Fondo de folletos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Armarios del Museo Catedralicio


En esta antigua tarjeta postal, quizás de principios del siglo XX, podemos contemplar uno de los dos armarios que se encuentran actualmente en el Museo Catedralicio y que, hasta la apertura de sus nuevas instalaciones en la Casa de la Contaduría, albergaron dos de las  custodias más llamativas del tesoro de la catedral.

Actualmente se exponen como dos piezas más del museo, cerca de las custodias que en otro tiempo guardaron, pero ya han conseguido su propio protagonismo.

La Guía Rosetty de 1891, nos da unos precisos datos del origen de estas piezas. Fueron donadas en abril de 1890; “Por donativo del Sr. D. Francisco Vélez y Carbonell, hecho al Cabildo Catedral, posee ya este dos magníficos estantes forrados de bellos y antiguos azulejos flamencos del siglo XVII, muy propios para la guarda de alhajas”

Lo que más me llamó la atención de esta imagen es que -seguidamente explicaré por qué- tras la custodia llamada “del Millón”, se podía observar esa curiosa decoración de azulejos de Delft que tienen estos armarios interiormente.

No sé exactamente cuándo se taparon estos azulejos, quedando tapizado el interior de los armarios con tela de damasco rojo. Existe una publicación turística titulada “Guía Turística de Cádiz y Provincia” publicada por Iniciativas Turísticas Españolas, en 1966, donde aparece una foto del otro armario, con la custodia de Ana de Viya, y todavía puede verse su fondo de azulejos. 


El caso es que una vez tapados y pasadas algunas décadas se perdió la memoria de su primitiva decoración. No deja de resultar curioso cómo al restaurarlos en el año 2000 para la inauguración del museo, el descubrimiento de los azulejos resultó todo un hallazgo que causó gran sorpresa y así lo reflejó la prensa. Claro que, pensándolo bien, después de estos doce años, ahora ocurrirá al revés, ya lo mismo nadie se acuerda de que estuvieron ocultos bastantes años.

De todo esto quizás se puedan extraer varias enseñanzas. Creo que una de ellas podría ser que si “tapamos” nuestro pasado -nuestra historia-, no lo enseñamos correctamente o no lo divulgamos, en poco tiempo se olvida lo que realmente ocurrió. Las generaciones venideras no lo conocerán, es decir, para ellos no existirá. Así de frágil es la memoria. Y no siempre se puede tener la suerte de que algo o alguien pueda volver a poner las cosas en su sitio.

domingo, 26 de agosto de 2012

Parroquia de Santa Cruz


Urna procesional del Santo Entierro (1852-1865)

El Cristo Yacente es obra de Francisco Villegas (1624), aunque su cabeza y policromía indica una reforma efectuada por manos genovesas en el siglo XVIII.

La urna es de plata, diseñada por Diego María del Valle y ejecutada por Pedro Cardín y Manuel Ramírez.

Esos trece años que transcurrieron hasta ver terminada la urna, estuvieron llenos de sacrificios por parte de la cofradía y contaron con la generosidad de algunos donativos. El más conocido fue el de la reina Isabel II, con cuya aportación se realizó el remate de la cruz y los dos ángeles.

Tercera capilla de la nave del Evangelio. Parroquia de Santa Cruz (Catedral Vieja)

martes, 14 de agosto de 2012

Lápidas de José Mexía Lequerica


De una entrada anterior, en mayo de este año, que trataba sobre una medalla de José Mexía Lequerica, resumen de la conferencia de Juan Alonso de la Sierra en el Museo de Cádiz, me quedó por comentar algo que merecía un espacio aparte.

Mexía Lequerica fue uno de los políticos mas influyentes de las Cortes de Cádiz y uno de los mas recordados en la ciudad. Además de la medalla, hay un busto suyo en los jardines de la Plaza de España y lápidas conmemorativas en dos plazas gaditanas. Sobre estas lápidas van a ir estas líneas, ya que su duplicidad tiene un porqué.

Dentro de los proyectos y preparativos del Centenario de las Cortes de Cádiz, figura una iniciativa de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, que solicita del Ayuntamiento su colaboración para colocar una lápida conmemorativa en recuerdo de José Mexía Lequerica y  los Diputados Americanos en las Cortes de Cádiz. Sería una lápida modesta, puesto que la República de Ecuador iba a regalar otra de más importancia y sería sustituida. Así, se colocó en la Plaza de San Francisco, en la casa donde había vivido, en 1910, centenario de la apertura de las Cortes Constituyentes.

Como la otra lápida se retrasó, al final se decidió dejar la ya colocada y que la nueva se situara en la Plaza de San Antonio, en la casa donde falleció. 
Fue colocada en junio de 1912, dentro de los actos conmemorativos del Centenario de la Constitución de Cádiz.

Esta es una lápida mucho más artística, que fue ofrecida a la ciudad por el gobierno ecuatoriano. En la parte superior tiene el busto de Lequerica, obra del escultor montillano Manuel Garnelo y Alda. A ambos lados los escudos de España y Ecuador.

El texto de la lápida dice:

EN ESTA CASA FALLECIÓ EL 27 DE OCTUBRE
DE 1813
EL EGREGIO ECUATORIANO E ILUSTRE
DIPUTADO DOCEAÑISTA 
D. JOSÉ MEXÍA LEQUERICA
EL  GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR
ACORDÓ LA COLOCACIÓN DE ESTA LÁPIDA
RINDIENDO TRIBUTO EN NOMBRE DE LA PATRIA
EN MEMORIA DE TAN ESCLARECIDO CIUDADANO
AÑO DEL CENTENARIO 1912
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Bibliografía
La Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras. Cádiz. Edición conmemorativa del I Centenario (1910-2010)

jueves, 2 de agosto de 2012

Catedral de Cádiz


Cristo de Aguinaga (h. 1600)

Crucificado de pasta, de procedencia mexicana. Regalo de Clemente de Aguinaga a la Catedral (Catedral Vieja, actual parroquia de Santa Cruz), tras el saqueo anglo-holandés de 1596, para presidir la capilla mayor.

En 1651, al haber ubicado en su lugar el actual retablo mayor, el cabildo catedralicio cedió la imagen  del crucificado a la Capilla de los Genoveses, donde estuvo presidiendo su retablo marmóreo hasta su traslado en el siglo XIX a la nueva Catedral.

La mesa de altar es de mármoles genoveses de finales del siglo XVII, procedente igualmente de la Catedral Vieja.

Capilla de los obispos. Cripta de la Catedral.

martes, 17 de julio de 2012

Hospital de Mujeres


Retablo de la Virgen del Carmen

Muestra dos pinturas dieciochescas; la Virgen del Carmen con el Niño, vestida con el hábito carmelita, y en el ático Jesús con la cruz a cuestas.
El marco de la Virgen del Carmen tiene una cartela con letras doradas, donde indica las indulgencias que el obispo de Cádiz, Fr. Juan Bautista Cervera (1777-1782), concede a las personas que recen un Ave María ante la imagen.

El retablo se encuentra en el zaguán del edificio. Mientras permanecen abiertas las puertas de la calle, el ámbito se convierte en una capilla pública, lo que permite profesar la devoción a las imágenes entrando en ese espacio –zona de tránsito, de entrada y salida del edificio- o bien desde la misma calle.

Al ser una calle muy transitada, camino de la plaza de abastos por un lado y del barrio de la Viña por otro, la visitan durante todo el día un gran número de fieles.

Antiguo Hospital de Nuestra Señora del Carmen (Hospital de Mujeres) Sede del Obispado

jueves, 5 de julio de 2012

La Virgen del Carmen y las Ánimas del Purgatorio


En este caso, esta obra que etiqueto como correspondiente al apartado de Detalles Interiores, conviene aclarar que está más interior que de costumbre porque se encuentra en la sacristía de la iglesia del Carmen, lo que dificulta poder acceder a ella.

Es un lienzo de la Virgen del Carmen socorriendo a las Ánimas del Purgatorio, de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

El centro de la composición lo ocupa la Virgen del Carmen con hábito carmelita. Sedente, su pie derecho se apoya sobre un querubín y su mano izquierda en uno de los angelotes que se asoman por ese lado. Su mano derecha introduce delicadamente el escapulario en la zona inferior donde se encuentran las almas atormentadas. Un ángel mancebo en primer plano une ambos espacios, mientras que tras la Virgen se sitúan un coro de ángeles portando instrumentos.

Quisiera destacar varios detalles que me han llamado la atención. Por una parte la mirada de la Virgen hacia el espectador, que parece querer mostrar su poderosa intercesión por las almas que sufren en el Purgatorio y resulta como una invitación a acudir a Ella y a portar el escapulario. Si nos fijamos en este objeto protector, vemos que, con su sola presencia, alivia el rostro de uno de los personajes que se encuentran padeciendo y que, embelesado, tímidamente dirige su mano para aferrarse a él.

Estas propiedades salvíficas de el escapulario, parten de la tradición de la aparición de la Virgen del Carmen a San Simón Stock, a quien se lo entrega y le  promete que todo aquel que lo lleve en el momento de su muerte, se salvará (1)

Esta visión catequética que podemos ver en el cuadro, es un reflejo de la doctrina que se está difundiendo en obras literarias contemporáneas de la pintura (2), donde redundan en las virtudes del escapulario, afinando hasta el punto de que la liberación de las penas del Purgatorio se produciría el sábado inmediato a la muerte. Este es el conocido como Privilegio Sabatino, también transmitido directamente por la Virgen al Papa Juan XXII y que éste proclamó en la llamada Bula Sabatina.

Por último, no quiero dejar pasar los dos personajes que aparecen en la parte inferior derecha, que parecen un tanto insensibles a todo sentimiento, y que incluso uno de ellos también mira al espectador como con curiosidad ante nuestra reacción en la contemplación de esta obra de arte.
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(1) Giorgi, Rosa. Santos. Los Diccionarios del Arte. Editorial Electa

(2) Padre Fray José de Santa Teresa. Flores del Carmelo. Madrid 1678

viernes, 22 de junio de 2012

Parroquia de Santa Cruz


San Fructuoso (1733-1766)
Autor anónimo

Talla dorada, estofada y policromada.

Se ubica en la zona del baptisterio, la parte más antigua del templo, en un espacio que estaba tapiado hasta su apertura en el año 2000. Este pequeño aditamento, construido a principios del siglo XVII, pone a la capilla bautismal en línea con la fachada principal, ya que formaba en el siglo XVI un saliente aislado.

Capilla bautismal. Parroquia de Santa Cruz (Catedral Vieja)

martes, 12 de junio de 2012

Visión de San Cayetano


En el año 2009, gracias al convenio suscrito entre el Obispado y el BBVA, se pudo llevar a cabo una intervención integral de la capilla del Hospital de Mujeres. Retablos, esculturas y pinturas lucen actualmente en todo su esplendor.

Centrándonos en las pinturas, según el informe de restauración, el estado de conservación era muy diverso, afectando generalmente el craquelado de la capa pictórica, los barnices oxidados y la suciedad. La limpieza y rehabilitación realizadas han permitido recuperar los colores, las pinceladas, las perspectivas y las composiciones representadas.

Concretamente a la pintura de la Visión de San Cayetano, de autor anónimo y de mediados del siglo XVIII, situada en la entrada izquierda de la capilla, a los pies del templo, le afectaba un soporte textil muy descompuesto y quemado por un exceso de aceite en la preparación original, pero los repintes -que en el caso de otras obras podrán tener mayor o menor importancia- adquieren en este caso unas dimensiones sorprendentes. El repinte cubría gran parte de la figura de la Virgen, cambiando la posición de la cabeza y el tamaño del brazo.


Como se puede ver en estas fotos que acompañaban los paneles explicativos de los trabajos realizados, la Virgen, que habíamos siempre contemplado con la cabeza algo inclinada mirando hacia el Niño y San Cayetano, recupera ahora su semblante más bello y un delicado giro de la cabeza, reflejando mayor sentimiento de amor en la entrega de su hijo al santo.

sábado, 2 de junio de 2012

Convento de Santo Domingo


Púlpito de mármol genovés (s. XVII) Detalle

En la parte inferior de la tribuna hexagonal, se encuentran esta cabeza alada, que tiene su pareja en el lado opuesto. Sobre ellas se encuentra el escudo de la orden dominica.
En la composición se emplean mármoles de varios colores, pudiéndose relacionar con la estética del retablo mayor, obra de los Andreoli.

Nave principal. Convento de Santo Domingo

lunes, 21 de mayo de 2012

Medalla de José Mexía Lequerica


El ciclo de conferencias que, en el Museo de Cádiz, se titulaba “la pieza del mes” y que he traído a este blog en varias ocasiones, se ha convertido -seguramente por causa de la crisis- en “la pieza del trimestre”.
Este pasado domingo, la conferencia le ha correspondido al director del Museo de Cádiz, Juan Alonso de la Sierra, que eligió una medalla conmemorativa que se halla expuesta en el apartado habilitado actualmente en el museo, para unirse a las distintas iniciativas en este año del bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812. La medalla está dedicada a José Mexía Lequerica y el autor que firma la medalla es el escultor Aniceto Marinas.

Primeramente, en su conferencia trató sobre la medallística, mostrando diferentes medallas y resaltando la importancia de esas piezas para el conocimiento de acontecimientos y personajes, además del nivel artístico que alcanzan, ya que están hechas por magníficos artistas. Desde el Renacimiento hasta la pieza objeto de la charla, las medallas han sido una importante fuente de difusión de acontecimientos, de propaganda, encargada por importantes personajes o instituciones y realizadas por artistas que firman la obra, ya que no por su pequeño tamaño dejan de ser importantes creaciones dentro de la obra de cada autor.
En este caso el escultor Aniceto Marinas realiza la medalla encargada por la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, para conmemorar el primer centenario de la muerte del diputado de la Cortes de Cádiz, José Mexía Lequerica.

La Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras es una institución creada en 1909, cuya finalidad es cultivar las relaciones artísticas, literarias y científicas entre España y América. En 1913 se cumplían cien años de la muerte de Lequerica, diputado a Cortes por Quito y el Virreinato de Nueva Granada en 1810. Murió en Cádiz en la epidemia de fiebre amarilla, después de haberse destacado en las Cortes por su defensa de los derechos y necesidades de América, de la libertad de expresión y de imprenta, y en contra de la Inquisición.

Para recordar esta efeméride, se encarga la medalla a Aniceto Marinas, máximo representante, junto a Mariano Benlliure, de la escultura española de su tiempo.
La medalla representa, en el anverso, el busto de Lequerica con la leyenda “Al elocuente orador Mexía Lequerica diputado de las Cortes de Cádiz” En el exergo la firma del autor; A. Marinas.
El reverso lo ocupa un águila coronada, sosteniendo una granada en cada pata, escudo heráldico del Virreinato de Nueva Granada. La leyenda que aparece alrededor dice; “La Gran Colombia y la Academia Hispano Americana de Cádiz – Primer Centenario. Octubre 1913”

lunes, 14 de mayo de 2012

Iglesia de la Divina Pastora


San Sebastián (h.1760)

Benito de Hita y Castillo
Madera tallada y policromada.

Retablo de San Cristóbal. Iglesia de la Divina Pastora.

Exposición “Cádiz, entre Sevilla y Génova” (septiembre-octubre de 2011)

sábado, 5 de mayo de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (y V)


 Vitrina V
La quinta vitrina corresponde a la edad del bronce, última etapa de la prehistoria que enlaza con la presencia fenicia en nuestras costas y la cultura tartésica en el denominado Bronce Final. Este encuentro entre culturas se produce porque el poblamiento del territorio ha ocupado todas las zonas, incluso las zonas más alejadas del modelo territorial de la época, caso del archipiélago gaditano. 

Fruto de este encuentro, son las importantísimas pinturas rupestres -y en la sala hay una reproducción de ellas- que se hallaron en el abrigo “laja alta”, cerca de Jimena, donde la población indígena plasmó las embarcaciones fenicias que llegaban a nuestras costas. Es la única representación pictórica rupestre de barcos en todo el ámbito mediterráneo y son destacables los detalles que presentan, que los hacen perfectamente reconocibles entre los modelos de embarcaciones fenicias y griegas de finales del segundo milenio y primera mitad del primer milenio. 


En este periodo la metalurgia va ocupando un papel cada vez más importante y aunque en algunos casos las piezas halladas son relacionadas con una situación de prestigio, los objetos metálicos son cada vez más abundantes. El bronce (aleación de cobre y estaño) se utilizará al final del periodo, siendo lo más habitual la aleación de cobre con una pequeña proporción de arsénico. No obstante, los instrumentos líticos siguieron siendo muy utilizados, sobre todo en las labores agrícolas, como la hoz que se formaría colocando las piezas en un soporte de madera o hueso. 

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Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

domingo, 29 de abril de 2012

Parroquia de Santa Cruz


Retablo mayor (1639-1658)

Autor: Alejandro de Saavedra
Policromía: Juan Gómez Couto
Esculturas: Alonso Martínez
La Inmaculada es obra del genovés Doménico Giscardi (1774)
 
Capilla Mayor. Parroquia de Santa Cruz (Catedral Vieja)

domingo, 22 de abril de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (IV)


Vitrina IV

En la cuarta vitrina, correspondiente al Calcolítico o Edad del Cobre, observamos cómo todas las piezas expuestas nos hablan de un aumento de la sedentarización de la población y la formación de los primeros poblados estables, con una gran importancia de la agricultura. 

La cerámica que se utiliza en este periodo adopta un aspecto liso y utilitario. Es de destacar el fragmento del vaso campaniforme, pieza muy significativa del Calcolítico y, por su curiosidad, la cerámica que mantiene las señales de haber sido reparada en aquella época con lañas o grapas, para seguir usándola.

Se desarrolla la arquitectura megalítica y el esquematismo en las representaciones, siendo el ídolo cilíndrico oculado una pieza muy característica de este universo simbólico. La mayor parte de los hallazgos proceden de dólmenes o de tumbas excavadas en la roca, donde se observa el enterramiento colectivo como refuerzo del sentido de comunidad.

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Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

miércoles, 11 de abril de 2012

Parroquia de San Lorenzo


Retablo mayor de planta cóncava, estructurado en un cuerpo dividido en tres calles por estípites y ático. (1727)

Diseñado por Francisco López, discípulo de Jerónimo Balbás (introductor del estípite en Andalucía)

Imaginería destacable

Santísima Trinidad (Escuela genovesa)
San Lorenzo (Miguel Sánchez Taramas – 1725)
San Andrés y Santiago (José Montes de Oca – 1728)

Capilla Mayor. Parroquia de San Lorenzo.

domingo, 1 de abril de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (III)

Vitrina III

La tercera vitrina está dedicada a un conjunto -un ajuar funerario- encontrado en el dolmen de Alberite (Villamartín). En una esquina de la vitrina hay una foto del yacimiento, que nos ilustra acerca de la disposición de los ortostatos que forman una galería hacia la cámara funeraria. El dolmen está situado en un valle, entre la sierra gaditana y la cuenca fluvial del río Guadalete.

Las piezas que se exponen tienen gran importancia tanto como conjunto -como muestra de la posición destacada de sus poseedores-, como individualizadas, ya que cada una tiene aspectos muy interesantes.

Es destacable el prisma de cristal de cuarzo, resultado de la conservación de un objeto bello, curioso, que aunque parezca trabajado no tiene talla sino que es natural, procedente de otra zona geográfica más distante y posiblemente, como en la actualidad, conservado también por atribuirle algún tipo de poder.

Otras piezas importantes son; la piedra ídolo que nos habla de un culto betílico, el molino que in situ fabricaba el ocre para pintar el suelo e incluso los huesos o los collares de variscita. Estos últimos fueron noticia en diciembre de 2010, ya que se puso en marcha un proyecto europeo para arrojar luz sobre la procedencia de este mineral y el camino que recorrió a lo largo de toda Europa. En España hay pocos yacimientos, los más cercanos de Villamartín están situados en la Sierra de Huelva.

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Bibliografía:

Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Centro Cultural Reina Sofía


Escribanía de plata.

Regalo de la ciudad de Barcelona en 1849 al primer duque de Valencia, el general Narváez.

Legado de la familia Aramburu. Centro Cultural Reina Sofía.

viernes, 9 de marzo de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (II)

Vitrina II

En la segunda vitrina, correspondiente al Neolítico, se aprecia a simple vista un cambio considerable. Nos encontramos con materiales cerámicos y recipientes que nos hablan de una evolución de las sociedades que no solo cazan, sino que recolectan y que todos esos productos -así como los excedentes- hay que guardarlos y conservarlos. Estos excedentes son la base del comercio.

Además de la nueva forma de trabajar la piedra, basada en el pulimento (son admirables las hachas que se exponen en esta vitrina como ejemplos de esta práctica, por su tamaño y realización), llama mucho la atención los recipientes cerámicos y sus distintos tamaños. Éstos indican la función a cumplir por el recipiente; los de mayor tamaño son destinados a almacenaje. La estrechez del cuello y boca en una vasija nos indica que guardará líquidos, y las asas, sirven tanto para manejarla como para colgarla.

Las más pequeñas, como una vasija de asa pitorro, contendría líquido también, pero para uso inmediato.

Incluso en esta pieza, ya que está colocada sobre un expositor, se puede contemplar cómo la parte de abajo está negra, evidencia de haber estado en contacto con una superficie caliente para calentar el líquido.

La decoración que podemos ver en alguna vasija en engobe rojo “a la almagra”, además de su vistosidad, cumplía una labor de consistencia y aislamiento. Estas piezas halladas en cuevas de la sierra gaditana (Benaocaz), nos indican que se encontraban en un lugar de almacenaje para facilitar la conservación de los productos.

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Bibliografía:

Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

jueves, 1 de marzo de 2012

Iglesia de San Agustín


Nazareno caído (Siglo XVIII)

Talla barroca italiana (Se atribuye al escultor napolitano Nicolás Fumo)

Banco del retablo neoclásico presidido por el Corazón de Jesús. Nave del evangelio. 
Iglesia de San Agustín.

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