jueves, 26 de diciembre de 2013

Lápida de Julia Medika

Fotografía tomada del portal CERES
Red Digital de Colecciones de Museos de España
Hace unos meses, con motivo de un ciclo de conferencias dedicado a la mujer, asistí a la de María Dolores López de la Orden, conservadora del Museo de Cádiz, que trató sobre una lápida funeraria encontrada en la calle Santa Cruz de Tenerife y cuya epigrafía nos ofrece el nombre de Julia Medika, un nombre femenino que daría pie a que su en su charla se introdujera en el papel de la mujer en el mundo romano.

En primer lugar comentó que a diferencia de los hombres que tenían tres nombres (praenomen, nomen y cognomen), las mujeres tenían sólo dos; el nomen, que correspondía a la familia -Julia en este caso- y el cognomen -Medika- en el que se vería reflejada alguna cualidad o característica de ella. Sobre esto continuó diciendo que habría que detenerse para tener claro a qué podría referirse este nombre, ya que las mujeres no podían ejercer la medicina tal y como actualmente la conocemos, sino que lo único que podía ser sería una obstetrix (comadrona) y si tenía algo más de conocimiento podría entonces tener más sentido el nombre de Medika.

También podría referirse a una cualidad no científica que entraría dentro del campo de la hechicería; como maga que cura sobrenaturalmente.

Por último, la tercera opción a la que podría referirse ese nombre estaría relacionada con unas bailarinas gaditanas que tenían una gran aceptación y renombre en Roma; las puellae gaditanae.
Estas bailarinas, que ya de ellas y de sus danzas hablaban Marcial y Juvenal, tenían mucho éxito por su erotismo -bailaban casi desnudas- y existen casos en que estas mujeres tienen lápidas cuyo segundo nombre hace referencia a alguna característica por la que era conocida o con la que tenía un especial virtuosismo. Pudiera ser que medika viniera de mhdos, denominación de los genitales, y que por ellos y por el llamativo uso que hiciera con ellos, fuera recordada.

En la lápida, bajo el nombre del que hemos estado hablando, se encuentran las iniciales K.S.H.S.E.S.T. (Kara Suis Hic Sita Est Sit Tibi) A estas iniciales le seguirían otra T de Terra y una L de Levis. La traducción sería; Querida por los suyos, aquí yace. Que la tierra te sea leve.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Convento de Santa María

Aguamanil en mármol de mediados del siglo XVIII (detalle)

Atribuido al arquitecto y escultor portugués Cayetano de Acosta

En esta parte superior del aguamanil, se encuentra la Inmaculada Concepción pisando a la serpiente, enmarcada entre dos ángeles. Tras la Virgen asoma, por la parte superior y los laterales, los extremos de una cruz flordelisada, que es el tipo de cruz que presenta el escudo catedralicio. Esto, junto con las iguales características del mármol al empleado en la Catedral Nueva, hace pensar a algunos autores su posible procedencia del templo catedralicio.

No obstante, el lugar donde se encuentra actualmente esta obra -un convento de monjas concepcionistas- se adecua perfectamente a la relevante y central presencia de la Inmaculada Concepción.

Sacristía. Convento de Santa María.

Bibliografía

Pleguezuelo Hernández, Alfonso. Aportaciones a la biografía y obra de Cayetano de Acosta: la fase gaditana. Varia de Arte.

martes, 26 de noviembre de 2013

Santísima Trinidad

El beato Fray Diego José de Cádiz,  aunque nació en la capital gaditana en 1743, llevó una labor apostólica dentro de la Orden de los Capuchinos que le llevaría a predicar misionando por toda España. Fue un gran propagador de la devoción a la Santísima Trinidad; con “Alabada sea la Santísima Trinidad” comenzaban sus sermones. Luchaba para que en las iglesias siempre hubiera un altar con este misterio y en las calles y plazas se colocara algún cuadro para su pública veneración.

Siendo esos sus deseos, en Cádiz -como en otras muchas ciudades de España- fueron complacidos colocando este lienzo en la fachada de la iglesia de San Antonio que da a la plaza del mismo nombre y bajo el balcón donde predicó. Como decía anteriormente, recorrió toda la geografía española con sus misiones. A Cádiz regresó en dos ocasiones; en 1777 y en 1798. Fue tras esta última misión, cuando el cabildo municipal se volcó en agradecimientos con la orden capuchina, agradeciendo la venida del predicador, donando al convento 50 escudos anuales, nombrándolo capellán de honor de Cádiz y por último colocando este cuadro de la Santísima Trinidad.

Aunque actualmente se encuentra se encuentra en el interior de la iglesia, en dependencias parroquiales, mantiene la estructura que presentaba cuando estaba situado en el exterior. Posiblemente fuera durante el Trienio Liberal cuando cambió su ubicación, ya que en esa época fueron retiradas de la ciudad todas las representaciones religiosas que se encontraban en lugares públicos.

A modo de retablo-marco, en mármol, presenta un diseño con un cuerpo donde se encuentra la pintura, rematándose por arriba con frontón curvo y bajo el lienzo una repisa sustentada por ménsulas. En la repisa se encuentra la conocida oración a la Santísima Trinidad que dice: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos Señor de todo mal.

La obra presenta la iconografía más habitual de la Santísima Trinidad, con el Padre como anciano de días, el Hijo como Cristo glorioso portando la cruz y el Espíritu Santo en forma de paloma. El grupo está rodeado por querubines.

Un dato anecdótico del periodo en que se encontraba en la fachada de la iglesia ocurrió durante el asedio a Cádiz por el ejército francés, en el año de 1812, cuando las bombas de mayor alcance llegaron hasta la misma plaza de San Antonio. Una de esas bombas cayó a las puertas de la iglesia de San Antonio, casi a los pies de este cuadro.
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Bibliografía
Alonso de la Sierra, Lorenzo. El retablo gaditano del Neoclásico. Imafronte nº 3-4-5. 1987-88-89. Págs. 447-467

Castro, Adolfo de. Cádiz en la Guerra de la Independencia. Librería de la Revista Médica. Cádiz 1864

Morgado García, Arturo. La Diócesis de Cádiz: De Trento a la Desamortización. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. 2008

lunes, 11 de noviembre de 2013

Litografía de la Santa Cueva

En una entrada anterior hacía referencia a la lámpara de cristal de La Granja que ilumina la capilla alta de la Santa Cueva. Vuelvo a hacer referencia a ella con la intención de comentar esta litografía que aparece en el libro de Manuel de la Escalera “Nomenclátor de las calles de Cádiz”, impreso en 1856. En ella aparece la capilla alta, con una curiosa perspectiva del dibujante y litógrafo J. B. Gratry, parecida a la que ofrecería una fotografía actual con un objetivo gran angular.

Las litografías que aparecen en este libro representan con bastante fiabilidad el aspecto real de los monumentos en aquella época. Por ello, me llama la atención que se ve la gran lámpara de La Granja acompañada por otras dos de menor tamaño. La fiabilidad de las representaciones que comentaba anteriormente, me hace pensar que realmente existieron esas otras dos lámparas menores y que, probablemente, serían de la misma o similar categoría que la central.

No he encontrado nada más sobre su existencia o dónde habrán podido ir a parar, pero al menos de esta forma  reflejo esta curiosa información que nos ofrece la litografía, a la espera de encontrar algún otro dato o que alguien nos ayude en este pequeño enigma.

Por cierto, otra curiosidad de la litografía -recordemos que se encuentra en un libro fechado en 1856- es que podemos ver cómo la cúpula no está pintada.
La decoración que ahora presenta se hizo treinta años después, entre 1886 y 1887 a consecuencia de unas obras de restauración del oratorio que incluyeron la pintura de la cúpula. Realizada por el pintor italiano Antonio Cavallini, imita yeserías y causa el efecto de trampantojo, muy celebrado por su perfección en la imitación de los relieves con los juegos de sombras.
Este añadido, que no estaba contemplado en el muy meditado proyecto inicial, desvirtúa para algunos la estética que presentaba la capilla. Tal vez, pudiera ser en esa fecha cuando desaparecieran las otras dos lámparas menores que comentaba anteriormente.

domingo, 27 de octubre de 2013

La Virgen del Buen Viaje

En 1348 una plaga de peste bubónica -la Peste Negra- azotó a Europa brutalmente, quedando la población reducida a la mitad. La Peste se convirtió en una pandemia, con rebrotes durante los siglos XIV y XV. En el siglo XV conocimos en Cádiz un episodio de esta enfermedad que, gracias a las medidas tomadas, no afectó a la población.

En 1457, al conocer la llegada a Cádiz de un barco veneciano que portaba la enfermedad, se evitó el desembarco de la tripulación pero se les permitió que lo hicieran en una isla que actualmente está permanentemente unida a la ciudad pero que en aquella época solo se podía acceder a ella a pie cuando bajaba la marea. Allí fueron atendidos hasta su curación. En agradecimiento, los marinos venecianos reedificaron la torre atalaya que había en la isla y, junto a ella, también levantaron una ermita dedicada a San Sebastián, abogado contra la peste. 


Vista de Cádiz desde la ermita de San Sebastián.
Jorge Hofnagel (1564)


Cuenta Horozco que un temporal en 1587 derribó parte de la torre atalaya. A buen seguro que la ermita sufriría también desperfectos. Entre 1613 y 1619, Alonso de Vandelvira -entre otros importantes trabajos en Cádiz- se ocupa de la ermita.

En ella estuvo la imagen de la Virgen con la advocación del Buen Viaje, nombre muy apropiado ya que estaba situada en un lugar idóneo para encomendarse a ella, puesto que la torre y ermita se divisaban por mar cuando se partía hacia América. Es una talla de alabastro que ya cita Fray Jerónimo de la Concepción en su obra publicada en 1690, comentando además que tuvo mucha devoción ya que se le hacían misas y novenas, especialmente al partir las flotas y galeones y también a la vuelta. Incluso hay una leyenda que explica el motivo por el que le faltan los pies al Niño. Sería debido a que unos navegantes quisieron llevarse la imagen de la Virgen y, aunque no lograron su objetivo, consiguieron arrancarle los pies, quizás la parte más frágil de la escultura.

No tenemos constancia de cómo era en su interior aquella ermita. Únicamente tenemos el testimonio del padre Labat, que en su estancia en Cádiz en 1705 la cita diciendo que tiene dos capillas; una dedicada a San Sebastián y otra a Nuestra Señora del Buen Viaje. A mediados del siglo XVIII, la ermita conocía en su propia piel la situación de dejadez que sufrían otros lugares de culto que se hallaban en las afueras de la ciudad. En 1740 y 1742, el capellán se dirigía al cabildo municipal quejándose del estado de conservación del edificio y de la falta de objetos litúrgicos para celebrar misa.
Vista de Cádiz, en la actualidad, desde el lugar donde
estaría situada la ermita. En medio del camino hacia la
ciudad se encuentra el castillo de San Sebastián 

Y es que no tendría mucho futuro un lugar de peregrinación situado en un espacio que sería paulatinamente adaptado para la defensa de la ciudad. A principios del siglo XVIII, se levantó un castillo entre la ermita y la ciudad que tomó también el nombre de San Sebastián y la parte donde se encontraba la ermita acabaría convirtiéndose también en zona militar.

Tras abandonar la ermita, la Virgen del Buen Viaje estuvo ubicada en una hornacina situada sobre la puerta de entrada de la capilla del castillo de San Sebastián. Cuando el castillo dejó de cumplir funciones militares, la imagen de la Virgen se retiró de su ubicación para salvaguardarla. Trasladada al Ayuntamiento de Cádiz, hace algunos años tuve ocasión de verla en el despacho de la alcaldesa y pude hacerle estas fotografías. Creo que sigue allí y no sé si tendrán pensado cual será su destino. Esperemos que sea un lugar público donde pueda ser contemplada por gaditanos y visitantes.
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Bibliografía

Concepción, Fray Gerónimo de la. Emporio del Orbe. Cádiz Ilustrada. Ámsterdam 1690

Cruz Isidoro, Fernando. Alonso de Vandelvira. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 2001

Fierro Cubiella, Juan Antonio. Historia de la ciudad de Cádiz. Cádiz 2004

Horozco, Agustín de. Historia de la ciudad de Cádiz. Imprenta de Don Manuel Bosch. Cádiz 1845

Labat, Jean-Baptiste. Viaje por Andalucía 1705-1706. Editorial Renacimiento 2007

Morgado García, Arturo. La Diócesis de Cádiz; de Trento a la Desamortización. Servicio de Publicaciones. Universidad de Cádiz. 2008

lunes, 14 de octubre de 2013

Oratorio de la Santa Cueva


 Lámpara de la Real Fábrica de La Granja de San Ildefonso (finales del s. XVIII)

Sigue los modelos de la época de Carlos III. De su fuste bulboso parten brazos de roleo de cristal rizado y prensado, con doce luces en el cuerpo bajo y seis en el alto.

Se remata en un cuerpo sin luces, con roleos y cadenetas. Por toda la lámpara se disponen cadenetas con colgantes de prisma.

Capilla alta. Oratorio de la Santa Cueva.


Bibliografía

Cruz Valdovinos, José Manuel. La Santa Cueva de Cádiz. Fundación Caja Madrid 2001

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Aldaba de la iglesia de San Juan de Dios


La puerta de la iglesia de San Juan de Dios tiene esta artística aldaba que nos ofrece bastante información acerca de la Orden Hospitalaria y de su fundador, San Juan de Dios. Observamos una granada sobre la que se levanta una cruz, con una estrella en la intersección de los brazos. Además, en la puerta se disponen clavos de bronce donde también aparece el escudo de la Orden, pero con la estrella entre la granada y la cruz.

Precisamente, la estrella es el elemento que más trabajo me ha costado encontrar su razón de ser dentro del escudo. Navascués menciona en su libro que la estrella es consecuencia de que, al nacer San Juan de Dios, la casa se llenó de resplandores. Buscando en las biografías del santo, no encontré nada que hiciera referencia a este suceso. Sin embargo, sí existe algo parecido con la figura de Santo Domingo de Guzmán. Durante el bautismo de Santo Domingo, apareció una estrella sobre su frente. Se ha querido ver en este elemento una similitud con el fundador de los dominicos que, por medio de la predicación, era como una estrella que guiaba las almas hacia Cristo. La estrella está muy presente dentro de la iconografía y simbología de la Orden dominica.

Al fin encontré la obra de Gómez Bueno, en la que se hacía referencia al por qué de la estrella en el escudo, y no tiene nada que ver con su nacimiento. En 1662 fue elegido general el Rvmo. P. Fernando Sánchez Ruiz, más conocido en los anales de la Orden por su segundo apellido paterno, Estrella. Entre otros logros muy importantes para la Orden Hospitalaria, consiguió que ésta estrechara sus lazos de unión con los dominicos, hasta recibir la Carta de Hermandad. Desde el generalato del P. Estrella campea en el escudo de la Orden Hospitalaria, junto la cruz y la granada, una estrella. Si proviene de la estrella dominica, pudiera simbolizar la unión de ambas Órdenes. Otra opción es que fuera influencia del P. Estrella, como distintivo de su familia. La tercera opción sería una unión de las anteriores; la fraternidad entre las dos Órdenes y el apellido del que lo consiguió.

La procedencia de los otros elementos restantes es mucho más conocida, apareciendo frecuentemente en las distintas biografías el hecho donde tiene su origen. Estando el santo en España, en Gaucín (Málaga) se encuentra con el Niño Jesús -hecho fundamental en su vida- ya que le indicará el nombre que adoptará a partir de entonces y su destino, cuando le mostró una granada abierta coronada por una cruz y le dijo; “Juan de Dios, Granada será tu cruz”.

No es esta entrada el lugar para extendernos sobre su vida a partir de ese momento, pero es sabido que será Granada la ciudad donde fundará su primer hospital y donde moriría en 1550. Su obra se extendería rápidamente. En Cádiz, fue el antiguo Hospital de la Misericordia donde, ya desde finales del siglo XVI, cuatro hermanos de esta Orden ayudaban en la atención de los enfermos a la Hermandad de la Santa Caridad, propietaria del hospital. Esta Hermandad cedió la administración del hospital, en 1614, a los hermanos de San Juan de Dios. 
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Bibliografía

Carmona Muela, Juan. Iconografía de los Santos. Ediciones Istmo S.A. 2003

Juan Ciudad Gómez Bueno OH. Historia de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Granada 1963

Navascués y de Palacio, Javier. Cádiz a través de 1513. Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental. Demarcación de Cádiz. 1996

Vidas de los Santos. Imprenta y librería de D. Juan Oliveres. Barcelona 1856

jueves, 12 de septiembre de 2013

Placa con Ave María


Paseando por la calle Magistral Cabrera podemos observar esta interesante placa. Se encuentra sobre la puerta de entrada de la casa cuya numeración actual corresponde al número 3 y, según se puede ver en la imagen, antiguo número 144.

Posiblemente sea la única en Cádiz que indica el año y el monarca reinante; 1715, año que puede considerarse como definitivo en la Guerra de Sucesión española que instauró la dinastía borbónica y que comenzó con el reinado de Felipe V.

Sobre estos datos y ocupando la mayor parte de la placa -dando más importancia al poder celestial sobre el terrenal- la referencia a la Virgen con el anagrama del Ave María coronado, la A y la M entrelazadas, letras formadas con cetros para destacar la figura de María como reina,  además de recalcarlo con la corona.

viernes, 30 de agosto de 2013

La Virgen del Rosario y los niños


Como decía en la entrada anterior, la Noche Blanca contó con exposiciones de arte sacro en cada una de las iglesias participantes. En el convento de Santo Domingo, desde el claustro se accedía a la capilla de la V.O.T., donde se expuso una muestra del patrimonio de las dos cofradías que radican en la iglesia y de la Patrona.

Pertenecientes a la Virgen del Rosario se pudieron ver -y así lo destacó el padre Pascual Saturio- unas cajitas, nunca antes expuestas, que se llevaban a su casa las embarazadas y que contenían un rosario de la Patrona junto con un zapatito del Niño Jesús. Después del parto la devolvían al templo.

En la tapadera de las cajas había una hoja que decía: 

Si desea quedarse con la medalla para el niño, se ruega un donativo para la Santísima Patrona. Ella le agradecerá que lleve a su hijo para pasarle por debajo de su manto. 

Esta curiosa costumbre, como otras que se hacían para que la Patrona velara siempre por sus hijos, como la de subir a los niños a su camarín para colocarlos bajo su manto, da testimonio de la devoción que desde hace siglos han tenido los gaditanos a su Patrona.

domingo, 11 de agosto de 2013

Noche Blanca

Virgen del Rosario - Patrona de Cádiz

La Noche Blanca que tuvo lugar ayer en Cádiz, organizada por Cádiz Ilustrada, fue todo un acontecimiento que posibilitó que la difusión del patrimonio ayudara a la salvaguarda de ese patrimonio.

La entrada a las iglesias que participaron en la iniciativa, donde se podía ver una exposición montada al efecto en cada una de ellas, contaba también con la posibilidad de asistir cada hora a una visita guiada en cada templo. Tuve el placer de guiar las visitas al convento de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo a las 23, 00 h a las 00,00 h y a la 01,00 h de la madrugada.

Fue muy gratificante ver cómo hasta la última visita, a la 1 de la madrugada, estuvo muy concurrida y cómo, en las tres visitas que me correspondieron, la gran cantidad de público asistente estuvo muy atento e interesado en conocer nuestro patrimonio, cosa que les agradecí en persona y les vuelvo a reiterar desde estas líneas.

Esta difusión del patrimonio es lo que intento hacer desde mi blog y, en ocasiones, directamente en los eventos que puedan surgir. Máxime en esta ocasión en el que el dinero recaudado es para el proyecto de recuperación del monasterio de Santa María. Si quieren obtener más información o desean colaborar en el proyecto, les dejo varios enlaces para que puedan visitarlos.


lunes, 22 de julio de 2013

Humildad y Paciencia

En la iglesia de San Agustín se encuentra la admirada talla, obra de Jacinto Pimentel en 1638, del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, una representación de Cristo sentado sobre una roca y esperando ser crucificado. El origen de esta iconografía parece proceder de la serie de xilografías de Durero, la Gran Pasión, a inicios del siglo XVI.

Una imagen menos conocida, pero con la misma advocación de la Humildad y Paciencia, se encuentra en el convento de San Francisco, teniendo además la particularidad de ser un Niño Jesús. Tras el Concilio de Trento tuvo mucha aceptación estas imágenes del Niño Jesús pasionario, en las que es representado adoptando momentos de su futura pasión (con la cruz a cuestas o crucificado) o rodeado de atributos de la pasión  (pinchándose un dedo con una corona de espinas o durmiendo sobre una calavera)

Actualmente no se encuentra en la iglesia, porque su ubicación original -donde tomé esta fotografía hace ocho años ya- es una pequeña hornacina sobre la mesa de altar del retablo de San Francisco, que no parecía contar con la seguridad que estos tiempos necesitan, corriendo peligro de desaparecer en cualquier descuido. Por esa razón se encuentra en dependencias interiores del convento, que lo protegen ante su frágil y tierna apariencia.

Tuvo que tener cierta devoción ya que incluso cuenta con alguna estampa que se repartiría a mediados del siglo XX. En esa estampa, que imagino plasmaría tal y como estaría en aquellos momentos, aparece, además de las potencias, con corona de espinas, una caña en la mano y cordón al cuello, alterando y adelantando -como en algunos casos ha sucedido con esta iconografía- el momento que representa, justo antes de la crucifixión, con el de la coronación de espinas.

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Bibliografía

Carmona Muela, Juan. Iconografía cristiana. Akal

jueves, 20 de junio de 2013

Parroquia de Santa Cruz

Pila bautismal, realizada en Génova entre 1620 y 1650 en mármol blanco.

Se la ha relacionado con la obra de los hermanos Orsolino, quienes fueron los artífices, en este mismo templo, del retablo de los genoveses.

Es de taza circular con brocal moldurado y está decorada con relieves representando cabezas de ángeles. Se apoya en un pedestal de forma abalaustrada decorado con relieves de guirnaldas y pequeñas rosetas, cuya base presenta un relieve con el bautismo de Cristo. En él se representa, según la iconografía postridentina, a Jesús inclinado delante del Bautista, con un paño de pureza para evitar la desnudez y con los brazos cruzados en señal de respeto y humildad.

Capilla Bautismal. Último tramo de la nave del Evangelio. Parroquia de Santa Cruz (Catedral Vieja)

sábado, 8 de junio de 2013

Cristo del Descendimiento

Si en una entrada anterior hacía referencia a la milagrosa salvación de la talla de Nuestro Padre Jesús de la Salud tras los incendios provocados en el convento de Santo Domingo en 1931 y 1936, no podemos decir lo mismo del Cristo del Descendimiento, titular que fue de la cofradía del mismo nombre, una imagen del siglo XVII que pereció en el segundo de los incendios de dicho templo.

Establecido en el convento de la Candelaria desde el siglo XVII, el derribo del convento en 1873 le obligó a cambiar de sede, estableciéndose en el convento de Santo Domingo. En el incendio de 1931 se salvó la imagen, que fue trasladada a la parroquia de Santa Cruz. Una vez abierto de nuevo el templo, regresó al convento dominico donde fue pasto de las llamas en el segundo ataque a la iglesia conventual, el 8 de marzo de 1936.

Hoy sólo nos queda parte del rostro, que conserva la cofradía que actualmente radica en la parroquia de San Lorenzo. Fue expuesta y gracias a ello puedo mostrar esta fotografía, en la exposición Pietas Populi Pervivencias, celebrada en el Museo de Cádiz en agosto de 2012.
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Bibliografía

Hormigo Sánchez, Enrique. Semana Santa en la diócesis de Cádiz. Ediciones Gemisa.  

lunes, 13 de mayo de 2013

Señor del Patio


En el Museo taller Litográfico de Cádiz, espacio que cuenta con una magnífica colección de piedras litográficas -más de mil, entre ellas la más grande de Europa y quizás del mundo ya que pesa unos trescientos kilos-  nos encontramos con una que sirvió para difundir la imagen del Nazareno de la parroquia de San Antonio, imagen de escuela genovesa de mediados del siglo XVIII, cuya original advocación es de los Desamparados pero generalmente se le conoce como el Señor del Patio, por el lugar donde se ubica su retablo.

En el terreno que ocupaba el patio original de esta iglesia, se comenzó a construir en 1868 una capilla con destino a sagrario y a su espalda otra para el altar del Nazareno que se veneraba en el claustro. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto Fernando Ortiz Vierna y costeadas por una familia gaditana. De esta época es también la barandilla que se colocó en el presbiterio de la iglesia, sustituyendo una anterior de madera, y que se terminó de colocar en 1870.


La capilla de Jesús Nazareno y el patio se inauguraron el 20 de junio de 1871, haciéndose coincidir con los actos que, por iniciativa del obispo de Cádiz, celebraban en la ciudad las bodas de plata del pontificado de Pío IX . Hubo procesión claustral con el Santísimo Sacramento, haciendo estación en la flamante capilla que, extraordinariamente, permaneció abierta hasta las diez y media de la noche.

A los lados del retablo se colocaron dos milagreras de madera barnizadas que actualmente se encuentran en dependencias superiores, formando parte del encantador museo parroquial donde son empleadas para exponer una estupenda colección de casullas, muestra del riquísimo patrimonio en bordados que atesora la parroquia.

En esta piedra litográfica realizada por la Litografía Alemana, fundada por Jorge Wassermann en Cádiz en 1861, podemos contemplar el retablo completo, con la talla de candelero del Nazareno vestido con su túnica bordada y la presentación de la mesa de altar con sus diversos objetos litúrgicos; candelabros, sacras, atril, crucifijo...
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Bibliografía

Rosetty, José. Guía de Cádiz para el año1872. Imprenta y litografía de la Revista Médica. Cádiz 1872

sábado, 4 de mayo de 2013

Capilla de La Palma


Niño Jesús con San Juanito
Pietro Patalano (1723)
Única obra firmada y fechada del escultor napolitano.

Representa al Niño Jesús, sentado sobre una roca y bendiciendo, mientras San Juanito se dispone a besarle el pie derecho.

Retablo mayor. Capilla de La Palma

lunes, 22 de abril de 2013

Nuestro Padre Jesús de la Salud


El 6 de abril de 1935 regresaba la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud a la iglesia del convento de Santo Domingo, tras salvarse milagrosamente del incendio provocado cuatro años antes -poco después de proclamarse la II República- donde no tuvieron tanta suerte la imagen de la patrona y los distintos retablos de las naves laterales. 

La noticia de la vuelta al convento se recogió en el Diario de Cádiz y decía así: “En una noche luctuosa de 1931, las turbas asaltaron el convento de Santo Domingo arrasando todo lo que encontraron a su paso. Aquella noche unas manos piadosas sacaron la imagen del Señor de la Salud de su camarín poniéndola a salvo de las llamas. La imagen solamente sufrió desperfectos en los párpados, que ahora han sido restaurados. La imagen, con una túnica nueva, se encuentra de nuevo en el convento de Santo Domingo”
 
En esta tarjeta postal, procedente de una colección particular, aparece un texto que relata brevemente lo acaecido. En él, refiriéndose a la imagen, dice “que se veneraba en la Iglesia-Convento de Santo Domingo”, lo que da a entender que en esos momentos -retirada para su protección y posterior restauración- no se encontraba al culto. Por tanto, probablemente, la fotografía sea anterior al suceso, de los años 20 (puede ayudar en la datación, el inusual exorno que llevan los ángeles sobre la cabeza) y la tarjeta estaría impresa entre mayo de 1931 (fecha del incendio) y abril de 1935 (fecha de la vuelta al templo).

No podría imaginarse la cofradía que, casi un año después, el 8 de marzo de 1936, incendiarían de nuevo el templo dominico, volviéndose a salvar milagrosamente. La talla -muy retocada por distintas restauraciones- está atribuida a Francisco de Villegas y realizada en la primera mitad del siglo XVII.

viernes, 5 de abril de 2013

Convento de Nuestra Señora del Carmen


Durante la pasada Semana Santa ha estado expuesta, en el escaparate de un céntrico comercio de nuestra ciudad, la peana sobre la que habitualmente se venera Nuestra Señora del Carmen, en el camarín del retablo mayor.

El camarín fue realizado en 1774, por el tallista Gabriel de Arteaga. En 1782 sufrió una remodelación que consistió en intercambiar las posiciones con el manifestador, subiendo éste último y bajando el camarín para situarlo sobre el sagrario.

Es una obra anónima, del siglo XVIII, y ha sido restaurada  por “Ars Nova Restauraciones, SL”

Retablo mayor. Convento de Nuestra Señora del Carmen

viernes, 29 de marzo de 2013

Parroquia de San Lorenzo


Retablo de los Afligidos (1727)

Presenta un sólo cuerpo de estípites que, en su origen, enmarcaba un lienzo. Esta pintura fue desplazada de este lugar en los años 20 del siglo XX para situar el grupo escultórico de la cofradía de los Afligidos, encargado en 1716 al escultor holandés Peter Reling (o Sterling), compuesto por la imagen de madera policromada y de talla completa, de Jesús Nazareno de los Afligidos y la de candelero de la Virgen de los Desconsuelos.

Remata el retablo un ático con bajorrelieve en madera policromada que representa la apoteosis de San Cayetano, obra genovesa de madera tallada y policromada relacionada con la producción de Francisco María Galeano.

La mesa de altar, de estilo rococó, fue realizada por Mateo Nadales y dorada por Domingo Rodríguez de Arganzúa en 1762.

Testero principal del crucero. Lado de la Epístola. Parroquia de San Lorenzo.

Los Afligidos. Cuaresma 2013

miércoles, 13 de marzo de 2013

Visita de Julio César al templo de Hércules


Esta pintura, obra de Federico Godoy, se presentó al certamen que en 1894 convocó la Academia de Bellas Artes de Cádiz con ese tema histórico, común para todos los participantes. Consiguió un accésit y fue comprada por el Ayuntamiento de Cádiz. De esta forma el cuadro estuvo muchos años expuesto en el Museo de las Cortes y actualmente se encuentra en el Centro Cultural Reina Sofía.

La intención al proponer esta temática para el concurso era recalcar la importancia que tenía la ciudad en la Antigüedad. Dentro de los distintos tipos de ciudad que existían en el imperio romano estaba la civitates foederatae, incorporada a Roma mediante un tratado (foedus) que establecía su condición de municipio romano. De las pocas que tuvieron este trato excepcional, se encuentra Cádiz, la Gades romana que, al contrario de otras poblaciones que sufrieron las consecuencias de su beligerancia contra Roma, descontenta con la presencia cartaginesa pactó la entrega de la ciudad. Fue en el 206 a.C. cuando se firmó el foedus, que generalmente era desigual (foedus iniquum) demostrándolo, por ejemplo, que en caso de guerra los gaditanos debían socorrer a Roma sin esperar ningún tipo de compensación.

Gades siempre mantuvo unas buenas relaciones con Roma y su apoyo incondicional en varios momentos importantes, la convirtió en un ejemplo del paso de una civitas a un municipium.

El apoyo a Sila le valió, por la aplicación de la Ley Gelia Cornelia, la concesión a un gaditano -Lucio Cornelio Balbo- de la ciudadanía romana de pleno derecho.

Durante la estancia de Julio César en Hispania, su paso por la zona gaditana y su visita al templo de Hércules fue muy importante, ya que allí se propuso emular a Alejandro Magno -reflexionando ante su estatua- y también conoció la interpretación favorable de sus sueños que le auguraban un exitoso futuro. Además, su amistad con Balbo, que le prestará su apoyo personal y económico, posibilitó que en el año 49 a.C. decidiera conceder a Gades el estatus de Municipium Civium Romanorum, es decir, que ya no solo Balbo sino que todos los gaditanos se convertían en ciudadanos romanos de pleno derecho.
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Bibliografía

Blond Godoy, María Africa. Federico Godoy, su vida y su obra.

Fierro Cubiella, Juan Antonio. Historia de la ciudad de Cádiz. Jiménez Mena Artes Gráficas, SL. 2004

López Melero, Raquel. Breve Historia del Mundo Antiguo. Editorial Universitaria Ramón Areces.

domingo, 3 de marzo de 2013

Parroquia de Nuestra Señora del Rosario


Ángeles lampareros
Obras de José Montes de Oca (primera mitad del siglo XVIII)

Proceden del antiguo convento de los Descalzos y se encontraban junto con los otros dos que fueron destinados a la iglesia de San Pablo

Presbiterio. Parroquia de Nuestra Señora del Rosario

domingo, 17 de febrero de 2013

Hércules Farnesio


En enero del pasado año dedique una entrada al Hércules Gaditano del Museo de Cádiz y en ella hacía referencia también al conocido como Hércules Farnesio, del cual existe en el Museo una réplica monumental.

El edificio que actualmente alberga al Museo de Cádiz, que era una parte del convento de los franciscanos, tras la desamortización fue rehabilitado por el arquitecto Juan Daura para la Academia de Bellas Artes de Cádiz. La entrada, en el centro de la larga fachada, da acceso al vestíbulo y a la escalera imperial presidida por un colosal vaciado en yeso del Hércules Farnesio traído desde Italia que Daura colocó en una hornacina con un pedestal que reza; CÁDIZ / PROTEGIENDO LAS ARTES / AÑO DE 1838
 
La Escuela de las Tres Nobles Artes de Cádiz, antecedente directo de la Academia de Bellas Artes, se fundó en 1789 en el palacio de los Marqueses de Recaño. Según el conde de Maule, entrando en el patio se encontraba el vaciado en yeso del Hércules Farnesio.


Leyendo un texto del arquitecto Javier de Navascués y de Palacio, encuentro un suceso transcurrido durante la última gran reforma del Museo, a principios de la década de los ochenta del pasado siglo.

Cuenta Navascués que, durante las obras, para trasladar unos centímetros al Hércules y sin pedir permiso a la Academia -propietaria de la escultura- lo trocearon para simplificar el traslado. Con esto consiguieron que luego no casaran correctamente las distintas piezas ya que en el proceso cambian las tensiones internas del material y las formas de cada pieza. Así lo advirtió y desaconsejó uno de los académicos y reconocido escultor, Juan Luis Vasallo Parodi. Posteriormente, para disimular las uniones se pintó añadiendo una tonalidad de color. El resultado es una anatomía algo alterada, habiendo perdido la perfección del original.
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Bibliografía

CRUZ Y BAHAMONDE, NICOLÁS DE LA, Conde de Maule. Viage de España, Francia e Italia. XIII De Cádiz y su comercio. Cádiz 1997. Edición original 1813

REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE CÁDIZ. Documentación. Comisión Thyssen-Bornemisza. Imprenta Repeto. Cádiz 2004

martes, 5 de febrero de 2013

Clausura de la exposición

Sala dedicada a las artes suntuarias y cofradías

El pasado 3 de febrero se clausuró la exposición 225 años de Historia, que desde el 21 de enero ha estado abierta al público en la parroquia del Rosario. Me siento muy satisfecho y agradecido por la acogida que ha tenido y pienso que ha cumplido el fin que perseguíamos; dar a conocer algo más la parroquia y mostrar parte de su patrimonio.

Os agradezco muchísimo el apoyo que he tenido y las visitas que hemos recibido. Tengo la esperanza de que el trabajo realizado se complete y quede constancia con un catálogo que refleje las piezas que tanto han gustado y que nunca antes se habían expuesto. En ello estamos.

miércoles, 23 de enero de 2013

Exposición 225 años de Historia


225 años son los que acaba de cumplir la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Cádiz. El programa de actos, con motivo de esta celebración, comenzó el 20 de septiembre del pasado año y terminará el 19 de septiembre de 2013.

Se contemplaba una exposición -que se ha inaugurado el lunes- con la finalidad de dar a conocer más la parroquia y mostrar parte del patrimonio histórico artístico que ha reunido a lo largo de todos esos años de vida. Comienzo esta entrada con el tríptico de la exposición, donde vienen reflejados los tres espacios que componen el recorrido y la explicación de cada uno de ellos.

La exposición estará abierta del 21 de enero al 3 de febrero de 2013. Guiaré las visitas en el siguiente horario:


Mañanas
De lunes a sábado; visitas a las 11 h y a las 12 h.
Domingo; visita a las 13 h

Tardes
De lunes a viernes; visita a las 18,45 h

Os invito a que os acerquéis para verla y os pido que, como voy a estar allí para mostrarla, no dejéis de saludarme. Estaré encantado de conoceros y poder agradecer personalmente vuestras visitas a este blog.

domingo, 6 de enero de 2013

Otro bicentenario


Cada año, por un motivo u otro, puede tener lugar una conmemoración. En éste, por ejemplo, se cumple otro bicentenario, en este caso el de la acuñación de esta moneda en Cádiz en 1813, pieza que traigo al blog procedente de una colección particular y que me permitirá hablar sobre ella.

El año pasado celebrábamos el bicentenario de la proclamación de la Constitución de 1812, pero no hay que perder de vista que ese hecho se daba en una ciudad sitiada por los franceses y en plena guerra. Guerra que seguía el año siguiente y que mantenía la situación de excepcionalidad en determinados asuntos. Uno de ellos es la acuñación de moneda, que desde Sevilla se trasladó a Cádiz por orden de la Junta Suprema el 25 de enero de 1810, ante la proximidad de las tropas francesas. La Casa de Moneda se ubicó en unos talleres instalados en dependencias anejas al Hospicio, frente a la playa de la Caleta. Estos talleres tendrían acceso por la calle de la Rosa y correspondían al edificio donde esta ubicada actualmente la Facultad de Ciencias del Trabajo.

Aunque Cádiz fue una de las primeras ciudades de España en acuñar moneda, en el siglo III a.C., no lo volverá a hacer hasta estos momentos en que tendrá un importante papel en la historia. Mientras que en Madrid se acuñaban monedas con la esfinge de José Bonaparte como rey de España, en Cádiz se acuñaba la moneda que llevaba el busto del deseado Fernando VII. La acuñación se efectuaba con la maquinaria traída de otras fábricas de moneda, pero ya con la ceca de Cádiz. La C coronada que aparece en el reverso, al lado izquierdo del escudo, es la correspondiente a Cádiz y simboliza que era sede de la Soberanía Nacional por ser residencia de las Cortes. Se acuñaron piezas de plata y de oro, pero no de cobre.
 
Las letras C-J que aparecen a la derecha del escudo son las iniciales de los ensayadores de la Casa de la Moneda, cuya misión era garantizar la ley de las monedas, es decir, que la cantidad de metal en cada pieza fuera la prevista según la normativa legal. Se utilizaban las iniciales de los nombres y generalmente eran dos ensayadores por acuñación. La C corresponde a Carlos Tiburcio de Roxas que provenía de la fábrica de Sevilla y a la que volvería posteriormente y la J a Joaquín Delgado Díaz, también destinado a la ceca sevillana. Hay una variante en los ensayadores, apareciendo C-I en otras ocasiones, siendo C la inicial del mismo ensayador comentado anteriormente y la I corresponde a Ildefonso de Urquiza, ensayador que provenía de la ceca de Madrid. La fábrica de moneda en Cádiz estuvo en funcionamiento desde 1810 a 1815.
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Bibliografía
Artacho Vento, Rafael. Ensayadores de Fernando VII. Boletín Filamiño, número 44. Septiembre 2011
Pérez Sindreu, Francisco de Paula. La Casa de la Moneda de Sevilla. Su historia. Fundación Fondo de Cultura de Sevilla. Universidad de Sevilla. 1992
Ponce Cordones, Francisco. La Casa de la Moneda en Cádiz. Diario de Cádiz 27 de junio de 1982
Ponce Cordones, Francisco. Las monedas de Gades. Ediciones de la Caja de Ahorros de Cádiz. 1980

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