domingo, 27 de octubre de 2013

La Virgen del Buen Viaje

En 1348 una plaga de peste bubónica -la Peste Negra- azotó a Europa brutalmente, quedando la población reducida a la mitad. La Peste se convirtió en una pandemia, con rebrotes durante los siglos XIV y XV. En el siglo XV conocimos en Cádiz un episodio de esta enfermedad que, gracias a las medidas tomadas, no afectó a la población.

En 1457, al conocer la llegada a Cádiz de un barco veneciano que portaba la enfermedad, se evitó el desembarco de la tripulación pero se les permitió que lo hicieran en una isla que actualmente está permanentemente unida a la ciudad pero que en aquella época solo se podía acceder a ella a pie cuando bajaba la marea. Allí fueron atendidos hasta su curación. En agradecimiento, los marinos venecianos reedificaron la torre atalaya que había en la isla y, junto a ella, también levantaron una ermita dedicada a San Sebastián, abogado contra la peste. 


Vista de Cádiz desde la ermita de San Sebastián.
Jorge Hofnagel (1564)


Cuenta Horozco que un temporal en 1587 derribó parte de la torre atalaya. A buen seguro que la ermita sufriría también desperfectos. Entre 1613 y 1619, Alonso de Vandelvira -entre otros importantes trabajos en Cádiz- se ocupa de la ermita.

En ella estuvo la imagen de la Virgen con la advocación del Buen Viaje, nombre muy apropiado ya que estaba situada en un lugar idóneo para encomendarse a ella, puesto que la torre y ermita se divisaban por mar cuando se partía hacia América. Es una talla de alabastro que ya cita Fray Jerónimo de la Concepción en su obra publicada en 1690, comentando además que tuvo mucha devoción ya que se le hacían misas y novenas, especialmente al partir las flotas y galeones y también a la vuelta. Incluso hay una leyenda que explica el motivo por el que le faltan los pies al Niño. Sería debido a que unos navegantes quisieron llevarse la imagen de la Virgen y, aunque no lograron su objetivo, consiguieron arrancarle los pies, quizás la parte más frágil de la escultura.

No tenemos constancia de cómo era en su interior aquella ermita. Únicamente tenemos el testimonio del padre Labat, que en su estancia en Cádiz en 1705 la cita diciendo que tiene dos capillas; una dedicada a San Sebastián y otra a Nuestra Señora del Buen Viaje. A mediados del siglo XVIII, la ermita conocía en su propia piel la situación de dejadez que sufrían otros lugares de culto que se hallaban en las afueras de la ciudad. En 1740 y 1742, el capellán se dirigía al cabildo municipal quejándose del estado de conservación del edificio y de la falta de objetos litúrgicos para celebrar misa.
Vista de Cádiz, en la actualidad, desde el lugar donde
estaría situada la ermita. En medio del camino hacia la
ciudad se encuentra el castillo de San Sebastián 

Y es que no tendría mucho futuro un lugar de peregrinación situado en un espacio que sería paulatinamente adaptado para la defensa de la ciudad. A principios del siglo XVIII, se levantó un castillo entre la ermita y la ciudad que tomó también el nombre de San Sebastián y la parte donde se encontraba la ermita acabaría convirtiéndose también en zona militar.

Tras abandonar la ermita, la Virgen del Buen Viaje estuvo ubicada en una hornacina situada sobre la puerta de entrada de la capilla del castillo de San Sebastián. Cuando el castillo dejó de cumplir funciones militares, la imagen de la Virgen se retiró de su ubicación para salvaguardarla. Trasladada al Ayuntamiento de Cádiz, hace algunos años tuve ocasión de verla en el despacho de la alcaldesa y pude hacerle estas fotografías. Creo que sigue allí y no sé si tendrán pensado cual será su destino. Esperemos que sea un lugar público donde pueda ser contemplada por gaditanos y visitantes.
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Bibliografía

Concepción, Fray Gerónimo de la. Emporio del Orbe. Cádiz Ilustrada. Ámsterdam 1690

Cruz Isidoro, Fernando. Alonso de Vandelvira. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. 2001

Fierro Cubiella, Juan Antonio. Historia de la ciudad de Cádiz. Cádiz 2004

Horozco, Agustín de. Historia de la ciudad de Cádiz. Imprenta de Don Manuel Bosch. Cádiz 1845

Labat, Jean-Baptiste. Viaje por Andalucía 1705-1706. Editorial Renacimiento 2007

Morgado García, Arturo. La Diócesis de Cádiz; de Trento a la Desamortización. Servicio de Publicaciones. Universidad de Cádiz. 2008

lunes, 14 de octubre de 2013

Oratorio de la Santa Cueva


 Lámpara de la Real Fábrica de La Granja de San Ildefonso (finales del s. XVIII)

Sigue los modelos de la época de Carlos III. De su fuste bulboso parten brazos de roleo de cristal rizado y prensado, con doce luces en el cuerpo bajo y seis en el alto.

Se remata en un cuerpo sin luces, con roleos y cadenetas. Por toda la lámpara se disponen cadenetas con colgantes de prisma.

Capilla alta. Oratorio de la Santa Cueva.


Bibliografía

Cruz Valdovinos, José Manuel. La Santa Cueva de Cádiz. Fundación Caja Madrid 2001

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