sábado, 31 de enero de 2015

Antigua Cárcel Real

Hoy, como habitualmente, acudo a la página de inicio de Google para comenzar cualquier búsqueda y me encuentro con uno de sus artísticos diseños anunciando algún evento o recordándonos una efeméride. En este caso aparece Concepción Arenal, con motivo del 195 aniversario de su nacimiento. Aunque no es un número redondo, de los que se acostumbra a celebrar (un cincuentenario, centenario, bicentenario) siempre es buena ocasión para recordar al personaje. Han elegido una frase suya que dice: Abrid escuelas y se cerrarán cárceles.

Esta frase preventiva para evitar la delincuencia no le hacía olvidar que esas cárceles existían, y su situación le generaba una gran preocupación (1). Concretamente, la que fue Cárcel Real de Cádiz, un edificio considerado como el mejor ejemplo de la arquitectura neoclásica civil, contaba con una de sus frases. Enrique Romero de Torres, en su Catálogo Monumental de España – Provincia de Cádiz, del año 1934, escribía sobre la Cárcel Real:
“Es el edificio civil de mejor gusto arquitectónico de Cádiz. Si no se leyera la inscripción que corre encima de su portada, Odia el Delito: Compadece al Delicuente, se creería que habría sido construido para un museo o centro literario”

Además este edificio, que actualmente es la Casa de Iberoamérica, centro cultural que acoge una gran variedad de actos y exposiciones, se encuentra en la calle Concepción Arenal.
______________________
Para conocer más sobre la problemática carcelaria y Concepción Arenal, remito a Lacalzada de Mateo, María Jose (2012) Concepción Arenal: mentalidad y proyección social. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza.

viernes, 9 de enero de 2015

Pérdida del patrimonio artístico: La parroquia de San José

La parroquia de San José fue erigida en 1787 a iniciativa del obispo de Cádiz, José Escalzo y Miguel, para dar asistencia religiosa a la población que iba en aumento en la zona extramuros de la ciudad. Obra de Torcuato Benjumeda, su interior fue incendiado durante los disturbios previos a la Guerra Civil. A lo perdido en su interior (archivo, retablos, imágenes...) hay que sumarle –lamentablemente en los años setenta del siglo XX- la desaparición de los dos ángeles tenantes, obra de Cosme Velázquez, que remataban el frontón de la fachada.

De esta perdida patrimonial se hizo eco el escultor gaditano Juan Luis Vassallo Parodi, ante la Academia de Bellas Artes de San Fernando, cuyo informe se aprobó en la sesión celebrada el día 21 de octubre de 1974:

El grupo escultórico, compuesto por un escudo sostenido por dos ángeles, que coronaban el frontis triangular, obra del escultor Cosme Velázquez, ha sido lamentablemente destruido.
Al pasar ante el edificio este verano y notar su desaparición me apresuré a informarme de lo ocurrido, y supe que, al haberse producido desprendimiento de algún trozo de la escultura, el párroco, D. Camilo García, considerando existía inmediato peligro, pidió a las autoridades municipales pusieran remedio urgentemente, y de ello se encargó una sección de bomberos que destrozó las esculturas sin más miramiento para la obra artística.
Acompañado de D. Manuel Acame, Correspondiente de esta Academia, fuimos al Parque de Bomberos, con el deseo de ver lo que había quedado del grupo, y nos dijeron que los trozos los habían arrojado al mar.
Aun reconociendo que por haber estado situado el grupo sobre la puerta principal del templo y de no poner remedio existía evidente peligro, creo había otras soluciones para evitarlo, ya que esta iglesia dispone de más puertas y se podían haber tomado otras precauciones antes de decidir tan desafortunada determinación.
Si este trabajo lo hubiese llevado a efecto personal competente se hubiera evitado que esta estimable obra desapareciese. Por lo que sugiero que esta Corporación exprese su disgusto al no haberse tomado interés alguno por la conservación del citado grupo escultórico. Al menos para evitar que se repitan casos tan lamentables como este.

De esta noticia, con toda precisión de datos, tuve constancia hace algo más de veinte años cuando me la contó uno de sus protagonistas, Manuel Accame, a quien tuve el placer de conocer y visitar en su casa en algunas ocasiones. En su afán por atesorar todo lo referente a la ciudad de Cádiz, me contó esta historia en la que intentó conseguir recuperar esos ángeles de la parroquia de San José que, lamentablemente, se perdieron para siempre.

Escribo ahora esta entrada ya que un buen investigador y amigo, Antonio Sánchez Corrales, me ha pasado hace unos días esta referencia documental que me ha dado pie a plasmar esta historia documentada tanto oralmente como por escrito. 
______________________
Bibliografía:
Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, núm. 40 (primer semestre de 1975), La iglesia parroquial de Cádiz, pp. 101-102.

Entradas más vistas